por Henri Viaud-Murat.

Mensaje n°1

Tabla de materias
Introducción
Capítulo 1. La predicación de la Cruz es un poder.
Capítulo 2. El doble mensaje de la Cruz.
Capítulo 3. Una comprensión espiritual del mensaje de la Cruz.
Capítulo 4. Aspectos prácticos del mensaje de la Cruz.
Capítulo 5. La Cruz, poder de separación y poder de unión.

Introducción

Esta obra toma bajo escrito una serie de mensajes orales dado a un grupo de una Iglesia local. Numerosas correcciones y modificaciones fueron necesarias, con la sola meta de una claridad, en vista de una mejor comprensión.

Que el lector perdone las imperfecciones de este trabajo. Mi deseo más querido es poder hacer entender cierto aspecto importante y magnífico de la obra cumplida por nuestro Señor Jesucristo sobre la Cruz.

Cuentamos con la ayuda del Espíritu Santo para que Él abre plenamente en nuestra inteligencia espiritual. ¡Que nos conduzca en toda la verdad, según la promesa del Señor!

¡Que nuestra mejor comprensión de la Palabra de Dios haga crecer nuestra fe, y que podamos entrar más profundamente en la obra de Cristo!

¡Para Él sea toda la gloria!

Capítulo 1

La predicación de la Cruz es un poder.

Cuando construimos una casa, ella debe tener un fundamento sólido. Jesús dice que debe ser construido sobre la roca. Cuando construimos una casa sobre la arena, ella no dura mucho tiempo, si la lluvia viene o el viento sopla, ella se derrumba, porque no tiene fundamento sólido.

Toda nuestra vida debe ser construida sobre el fundamento, quien es Jesucristo. Jesús y Su Palabra son uno. Edificar nuestra vida sobre Jesús significa construir nuestra vida sobre Su Palabra. Si yo edifico mi vida sobre la Palabra de Dios, yo edifico mi vida sobre Jesús.

Quisiera entonces volver al fundamento, Jesús, para recordar ciertas verdades importantes que olvidamos rápido. La obra del diablo, viene a cambiar nuestros pensamientos y nos hacer olvidar la Palabra del Señor. Es necesario hacer constantemente lo que decía el apóstol Pedro:

Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.
1 Pedro 1:12

Quisiera darles la ocasión de verificar si vuestra casa está bien edificada. Si ella está edificada sobre la arena, usted está en peligro. Hay que sacar la arena y construir sobre la roca. La roca, es Jesús. ¡Él es el peñasco de los siglos!

Leamos en la primera epístola a los Corintios en el capítulo dos y versos 1 y 2:

Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
1 Corintios 2:1-2

El apóstol Pablo dice algo bien preciso y muy claro: "Cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras." Él era apóstol, él tenía que edificar la Iglesia de Jesús y enseñar la Palabra de Dios. Cuando vino a enseñar la Palabra a los Corintios, él les dijo: "tengo un solo pensamiento en el corazón…" En realidad era su pensamiento fundamental. Él no quería saber "entre vosotros", corintios y ustedes cristianos reunidos "cosa alguna sino a Jesucristo." Pero no se trataba de cualquier Jesucristo. Siendo que hoy día sacamos a menudo la Cruz de Jesús, presentamos un Jesús diferente del Jesús de la Biblia, un Jesús filósofo, psicólogo, o Papá Noel. Pero ya no se trata del verdadero Jesús.

Pablo toma cuidado en precisar: "Jesucristo crucificado." Jesús vino sobre la tierra sólo para esto: morir sobre la Cruz. Él no vino para sanar a los enfermos, echar fuera demonios, distribuir bendiciones, dar buenas palabras de consolación. Ciertamente, también vino para hacer todo esto. Pero su solo objetivo era morir sobre la Cruz por nosotros. Todo el resto nos fue dado por la Cruz, gracias a la Cruz.

Siendo cristianos, debemos edificar nuestras vidas sobre Jesucristo crucificado. Hoy día prácticamente ya no se quiere escuchar hablar de la Cruz. Queremos un Jesús alegre, sonriente, lleno de felicidad y de amor. La Cruz, fue hace dos mil años. Jesús se fue, y resucitó. ¡Ahora borramos la Cruz y ya no se habla más! Cambiamos de Evangelio de Jesucristo! Ni en la eternidad habrá lugar para Jesús crucificado. Jesús eligió de guardar Sus marcas para hacernos recordar constantemente que fue crucificado por nosotros.

Este pensamiento no nos debe dejar nunca: Cuando Jesús dice: "Yo soy la puerta, Yo soy el camino." También quería decirnos que no hay puerta, fuera de la Cruz. No hay camino fuera de la Cruz. Él mismo tuvo que pasar por allí. Sin la Cruz, no habría podido pagar por nuestros pecados y abrirnos la puerta del cielo. ¡Sin la Cruz, no quedaría nada de la obra de Jesús. ¡No quedaría nada de la Biblia entera!

Desde el principio hasta el final de la Biblia, la Cruz está constantemente en el centro de la Palabra de Dios. Ella fue anunciada desde el principio. Ella también está presente en Apocalipsis, porque sobre el trono, Juan tuvo la visión de un cordero inmolado:

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
Apoc. 5:6

Debemos rechazar todas esas doctrinas filosóficas o psicológicas que tratan de arreglar nuestros problemas por métodos o doctrinas humanas, o peor, por doctrinas demoníacas, sacando la cruz del mensaje del evangelio!

Si sacamos la cruz. No queda nada del evangelio! Entonces el poderío del Espíritu Santo no puede manifestarse en nuestras vidas.

Y estando juntos, les mando que no se fueran e Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros serán bautizado con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber el tiempo o las razones, que el Padre puso en su sola potestad; Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigo en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Hechos 1: 4 — 8

Jesús dice que El llama el Espíritu Santo, es una persona, un poderío, es el poder personalizado de Dios. Pablo también dice:

Más os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos
1 Co. 1:17-18

Pablo no dice: "la predicación de la salvación" porque existen medios de salvación que los hombres inventan, sin la cruz. El agrega: "la predicación de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan esto es, a nosotros, es poder de Dios."

Pablo no dice que la cruz "era" o "será" un poder de Dios. E l dice que "es" poder de Dios, para nosotros que somos salvos.

A veces oramos así : "¡Señor manifiesta tu poder y tu gloria…!" Cuando Dios escucha esta oración, Él traduce:" ¡háblame de la cruz, hazme pasar por la experiencia de la cruz entre nosotros!"

Todos nuestros problemas son resueltos en la Cruz. Por una parte, porque es allí que los pecados fueron crucificados. Por otra parte, es allí que la bendición del Cielo y la Vida de resurrección pasan.

Cuando Jesús murió dijo:

¡Consumado es!
Juan 19:30

Esto significa que en la Cruz, Jesús satisfizo plenamente las exigencias del Padre. Él abrió las puertas del cielo para que podamos recibir todas las bendiciones que el Padre tenía reservado para nosotros.

Entonces nunca hay que eliminar la Cruz del mensaje del Evangelio, diciendo: "Porque Jesús murió hace dos mil años sobre la Cruz, ¡es muy bueno! ¡Pero es del pasado! ¡Gracias Jesús porque nos abriste las puertas! ¡Pero ahora, pensamos solo en las bendiciones y que ya no necesitamos hablar de la Cruz!"

Tampoco se debe hablar de la Cruz simplemente para recordar lo que Jesús hizo en el pasado. La Cruz es siempre actual. Hay que continuar hablando de la Cruz, predicando la Cruz, porque ella es para nosotros hoy día, un poder de vida y de resurrección, por la muerte de Jesús y Su resurrección.

¿Usted sabe de dónde vienen los problemas? Todos nuestros problemas vienen del hecho de que todavía no estamos transformados a la imagen de Jesús. Bien nos gustaría, oramos por eso y decimos:" ¡Yo quiero que tu amor se manifieste! ¡Dame la paciencia, dame el amor, dame todas las cosas que me faltan!" Pero comprendemos que todo esto está junto en la Cruz, y que únicamente por la Cruz Jesús puede responder a esta oración

Entonces Dios quiere hacerme entender lo que significa "Jesucristo crucificado." Jesucristo fue crucificado por nuestros pecados. Él murió para rescatarnos de nuestros pecados, que nos conducían a la muerte y al infierno. Muriendo sobre la Cruz, adquirió el perdón de nuestros pecados, si creemos en Él. Cuando le confesamos como nuestro Señor y Salvador, cuando recibamos Su Sangre por la fe, todos nuestros pecados pasados son borrados, y recibimos la justicia perfecta de Dios, que es perfecta, porque Dios da un pleno perdón por Jesús y por la Cruz.

Normalmente todos los cristianos conocen esta gran bendición de la salvación por la fe en la obra expiatoria de Jesús por ellos en la Cruz. Todos saben, o deben saber, que la Sangre de Jesús derramada en la Cruz tiene el poder de borrar los pecados cuando nos arrepentimos al pie de la Cruz.

Pero quiero volver al segundo aspecto que muchos cristianos olvidan muy rápido y muy a menudo: en la Cruz, fuimos crucificados en ÉL y con ÉL.

Todos los problemas vienen de la carne. Ella es nuestra naturaleza no regenerada por el Espíritu de Dios. Ella es mala, impaciente, llena de ira, de envidia, de celos, homicidios, de brujerías, y de magia, de exceso en comidas… Es una planta venenosa. La muerte está en la carne. No es posible de reacomodar la carne, de cambiar para transformar a la imagen de Jesús. Hay que entender que Dios quiere hacer morir nuestra carne de manera concreta, para que ella ya no se manifieste en nosotros: ¡No más huellas de impaciencia, de ira, de celos, de justificación de sí mismo, de satisfacción de nuestro yo personal!

No siempre tenemos la conciencia de la profundidad del pecado. Al principio de una vida cristiana, decimos: "¡Señor muéstrame mis pecados!" El Señor comienza a mostrarnos los pecados más grandes: el robo, la mentira, el adulterio…ponemos esas cosas en reglas, cuando somos honestos con el Señor.

Y a medida que avanzamos con Dios, el Señor nos muestra todo los dominios donde se esconde el pecado: en las más pequeñas cosas, las profundidades más sutiles; ahí donde trata de manifestarse bajo una apariencia religiosa y espiritual. De igual manera nuestra calidad humana es mala ante los ojos de Dios, nuestra calidad humana heredada en la carne. Ella debe estar puesta sobre el altar de la Cruz para ser crucificada.No es porque yo era un buen profesor en el mundo que voy a ser un buen maestro de la Palabra de Dios, convirtiéndome. Era una calidad humana pero esto no tiene nada que ver con lo que puede pasar en Jesús.El se sirvió de simples pecadores, humildes y pobres que eran bien educados y que tenían diplomas y dijo:

Así que hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
1 Corintios 2:1-5

El Espíritu Santo que nos fue dado para conducirnos en toda la verdad nos fue dado para convencernos de pecado.

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Juan 16:8

Nos va a mostrar que nuestros pecados fueron perdonados en la Cruz y que la solución de Dios para arreglar el problema de mi pecado, es de apoderarme de la fe en la obra de Jesucristo, no debo esperar pasivamente que esta obra se manifieste en mi vida. Yo debo recibir la revelación, y ampararme en esta revelación por fe. Yo debo tener fe de recibir la revelación de Jesucristo crucificado. Yo debo apoderarme por la fe de mi muerte en Jesús. Yo nunca debo olvidar, en ningún momento de mi vida, que estoy muerto en Cristo y con Cristo. Yo debo vivir Su muerte para poder recibir Su vida.

Entonces la predicación de la Cruz es una predicación de la muerte de nuestra carne en Jesús. Ella sobre el camino a la vida de resurrección en Jesús. La vida de resurrección de Jesús no puede manifestarse, ni atravesar sobre mi carne, si mi carne no está muerta por la fe en la obra de Jesús. Es inútil tratar de crucificar la carne y de hacer esfuerzos para marchar por el Espíritu. Yo no lo alcanzaría, siendo que estoy sobre el terreno de la salvación por las obras y no por la fe.

Pero si yo recibo por el Espíritu Santo la revelación de que esto significa estar crucificado en Cristo, comprendo entonces de que el problema fue arreglado para mí por Jesús. Es el Señor que me da este regalo que yo debo tomar por la fe. Yo puedo entonces decir: "¡Señor, ahora por Tu Espíritu, has descender en mi corazón la comprensión de esta realidad!" Esta carne horrorosa, tiene el olor pestilencial cuando se manifiesta, fue puesta a muerte cuando Jesús murió en la Cruz. Cuando ÉL murió, yo fui muerto con Él. Cuando Él murió, no solamente pagó por mis pecados, que es la carne. Siendo que ÉL murió por todos nosotros. Somos entonces todos muertos con Él. El resucitó, y nosotros somos resucitados con Él.

Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él.
Romanos 6:8

Entonces nunca podemos cansarnos de glorificar el Señor Jesús por Su obra en la Cruz. El Señor quiere revelarnos constantemente la profundidad de la obra de Jesús en la Cruz, y el poder de la predicación de la Cruz.

Todo fue cumplido en la Cruz. Jesús ofrece la solución a todos mis problemas, a lo que sea mi mal carácter, las enfermedades de mi cuerpo, o las consecuencias de todos mis pecados pasados y los de mis ancestros desde Adán.

El problema del Espíritu Santo, es de hacerme entender espiritualmente, para que yo pueda tomarlo por la fe diciendo: "Es para mí", de la misma manera en que hemos tomado el perdón de nuestros pecados por la fe, debemos tomar nuestra muerte en Cristo por la fe, es por eso que la Biblia dice:

Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Ro. 6:11

No voy a alcanzar haciendo esfuerzos de persuadirme diciendo: "Yo estoy muerto, yo estoy muerto, yo estoy muerto…!", debo ponerme delante de Dios y decirle: "Señor tú lo dices, necesito comprender por tu Espíritu Santo, yo quiero vivir correctamente en mi vida, para que todos puedan ver que yo soy efectivamente crucificado y que ya no tengo ningún deseo personal, sino aquel de servirte y obedecerte.

Ya no quiero justificarme, probar a los otros que soy alguien, defenderme cuando me tratan injustamente, mostrar a los otros mi calidad, mi capacidad o esconder mis defectos porque seré mal juzgado…"

El Señor quiere cumplir en nosotros una obra completa y perfecta. Como ella fue completamente perfecta en Jesús, al mismo instante que yo recibo por el Espíritu Santo la revelación de mi crucifixión en Jesucristo, yo recibo efectivamente una santificación plena, que va a durar toda mi vida, la condición de antes por la fe, día tras día en esta revelación, sin nunca olvidar. Yo no haría como los Gálatas, que habían comenzado la marcha por el Espíritu y que cayeron en la carne.

¡Oh Gálatas insensatos!, ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?
Gá. 3:1

Todo el trabajo de Pablo era el hablar a los Gálatas de Jesucristo crucificado. El les había explicado que todos sus pecados habían sidos perdonados por Jesús. Pero eso no les era suficiente. Había que hacerles entender que su carne había sido destruida por la muerte de Jesús.

Si permitimos a la carne de quedar viva, ella nos va a empujar a volver a pecar, y vamos a tener que pasar nuestro tiempo pidiendo perdón. Claro que cuando pecamos y el Espíritu Santo nos muestra debemos inmediatamente pedir perdón. Pero debemos alcanzar otra etapa superior, que consiste a marchar por el Espíritu en una vida crucificada. Esto no significa que nunca más vamos a pecar. Podemos pecar siempre si olvidamos la Palabra de Dios, si nos volvemos hacia atrás, si bajamos la retaguardia, o si no mantenemos la fe en la Palabra.

Podemos así alcanzar a nunca más pecar. No porque hayamos llegado a este objetivo con nuestras propias fuerzas, pero es porque el Espíritu Santo nos hizo entender la perfección de la obra de Jesús, y que hayamos entrado en la fe y a cada instante recibiremos la gracia de Dios para marchar en esta fe.

Cuando el pecado y la tentación se presentan tendremos entonces la fuerza de resistir y de hacer lo que dice Pablo:

Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumento de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Ro. 6:13

¿Pero que puedo hacer yo en ese momento? porque tengo la fe de que estoy crucificado en Cristo y que ya no es mi carne quien domina sobre mi, sino el Espíritu del Señor. Yo puedo hacerlo porque creo de todo corazón lo que Jesús me reveló: que yo estoy crucificado y que mi carne esta muerta. Yo voy a andar en esta revelación.

Por tanto de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.
Col. 2:6

La calidad de nuestra marcha práctica en el Espíritu es proporcional a la revelación de la cruz que hemos recibido, y en el hecho de que vivamos en esta revelación, teniendo siempre fe en la Palabra.

Si pecamos porque hemos cedido a un acceso carnal, esto quiere decir que no hemos quedado firmes, en esta fe en el poder de Dios, para mantenernos en la obra de Jesús. ¡Sin embargo la situación no es tan desesperada!

Porque no hago el bien que quiero sino, el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya, no lo hago yo sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal esta en mi.
Ro.7:19-21

Pablo describe su situación antes de que sea liberado por la revelación de la cruz. Es la situación de alguien que quiere realmente marchar con Dios. Es lo que alegra el corazón del Señor, es de restaurarme en la comprensión de Su obra, para que yo sepa que mi carne fue crucificada con Jesús, que todas las cosas viejas pasaron, que aquel que esta en Jesús es una nueva creación. Si yo se que estoy muerto y crucificado en Cristo, no voy a tener dificultad de considerarme muerto y crucificado.

¿Usted se conoce en Cristo? Usted un viejo pecador arrepentido, esta muerto a su vida pasada, resucitado a una nueva vida. No tienes derecho a proclamar estas cosas por tu boca si ella no han sido una experiencia profunda en tu corazón, experiencia dada por el Espíritu Santo y recibida en al oración, la adoración y el reconocimiento.

"Señor Tú has hecho de mi una nueva creación por la Cruz del Calvario. Esta maldita cruz clavo mi carne de una vez por todas. ¡Yo ando en esta nueva vida, porque aprendí de tu Palabra por la fe!"

Entonces recibo algo tan sólido que es la seguridad de mi salvación. Si estas seguro de ser salvo, Satanas o alguien puede ser que venga a decirte: "Estoy seguro que no eres salvo", pero tú, si sabes en tu corazón que eres salvo vas a decirles:" yo sé que mis pecados fueron perdonados, que la sangre de Jesús borró mis pecados, porque esta escrito que yo lo recibí y que lo tomé por la fe."

De la misma manera tienes la seguridad que estas crucificado con Jesús, y que tu carne, tan mala, causa de todos tus problemas en tu vida, tu familia, tu iglesia, ¿tu carne fue destruida en la Cruz?

No es Satanás el culpable de todos nuestros problemas, es nuestra carne no crucificada. Si la carne no es crucificada, es una puerta abierta a Satanás y los demonios. ¡Paremos de echar nuestros problemas sobre la espalda de Satanás! ¡Es la astucia del enemigo para desviarnos de la revelación de la Cruz! ¡Satanás no puede hacer nada en el pueblo de Dios si marchamos en una vida crucificada! El único medio de vencer a Satanás es la Cruz. No sirve de nada si uno comienza a gritar: "Satanás, yo te ato, te hecho fuera…." Siendo que nuestra carne no ha sido verdaderamente crucificada, podemos ser conducidos para hacerlo pero solamente cuando estamos en el terreno de la cruz. No hay que equivocarse de enemigo:

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Ef. 6: 11-12

Pablo puede decir esto porque el tiene por adquirido el hecho de que los efesios crucificaron su carne. No voy a luchar contra mi carne, es tiempo perdido, voy a recibir por la fe la crucificción de mi carne. También voy a estar sólido para poder resistir a los demonios y llevar el verdadero combate que Dios me pide de llevar.

Nuestro combate no es contra la carne, llevamos un combate perdido en avance. Aquel que dice a su hermano o hermana: "Tú debes ponerte el velo, tú no debes beber o fumar,…"son prescripciones carnales. Esas cosas deben venir del Espíritu Santo, que esclarece la Palabra y nos muestra lo que debemos hacer. Cuando El nos muestra podemos hacerlo naturalmente. Aquel que es crucificado ya no tiene ningún problema para obedecer al Señor. Ya no hay esta resistencia de la carne que rechaza el obedecer a las cosas espirituales.

Si la carne no esta muerta, ella siempre va a encontrar el medio de demostrar su rebelión e impedirnos de hacer lo que Dios quiere, con todo tipo de buenas razones" espirituales" y religiosas.

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
Col. 2:8

Una filosofía engañosa es un Evangelio donde la Cruz no esta en el centro. La llamada que recibí del Señor es que es necesario volver constantemente al Mensaje de la Cruz, mientras que yo no vea este mensaje manifestándose en nuestras vidas, el trabajo del Espíritu Santo no se va a hacer.

Cada cristiano debe llegar a esta realización plena y completa que él es crucificado en Jesús, que él esta muerto y resucitado con El y en El.

En la epístola a los Colosenses, Pablo les exhorta a no apoyarse en los rudimentos del mundo, sino sobre Cristo.

Porque en él habita toda la plenitud de la Deidad
Col. 2:9

En otro pasaje él dice a los Efesios :

Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Ef. 3:19

Esta plenitud de Dios habita corporalmente en Jesucristo crucificado, El nos abrió la puerta por su muerte sobre la cruz y nos dice:

Y decía a todos, si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz cada día y sígame.
Lc. 9: 23

No podemos ser discípulos de Jesús, obedecer una ley tan perfecta y manifestar el carácter de Jesús si nuestra carne no está crucificada. Jesús no nos pide que crucifiquemos nuestra carne nosotros mismos. El ya lo hizo por nosotros, recibamos esta realidad por fe.

Hay personas que quieren hacer todo ellos mismos para intentar crucificar su carne. Se hacen monjes, se privan de todo, de carne, de vino, de relaciones sexuales… esto no lleva a nada sino a gloria para si mismo. Esto solo prueba que su carne no esta crucificada y que ellos se glorían.

Pongámonos delante de la Palabra de Dios, y digamos: "¡Señor Jesús, Tu lo has hecho por mí, yo solo tengo que aceptar por la fe lo que hiciste, quiero que esta revelación penetre en el fondo de mi corazón, yo lo recibo! ¡Estoy muerto en Ti y crucificado en Ti, ya no soy yo quien vive, eres Tú quien vive en mí! Se trata de una experiencia vivida y no solamente de una teoría. Sino esas palabras serian palabras en el aire, si no hemos pasado por la experiencia.

Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En el también fuiste circuncidados con circuncisión no hecha mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.
Col. 2: 10 -11

Cuando ustedes se volvieron cristianos, la muerte de Cristo vino a ser de ustedes. Ustedes fueron circuncidados por él. Cuando el bebé hebreo era circuncidado, a los ocho días, él no tenia nada que hacer. El no participaba todo era cumplido sobre él. Nosotros aceptamos a Cristo por fe, pero la obra de la circuncisión, es El quien lo hizo por nosotros y nos los da, nosotros no tuvimos que hacer nada para crucificarnos, El nos dice ahora: "Cree y acepta por la fe".

Es necesario entender que no debemos ser aliados de la carne, para impedirle morir. La persona mas hermosa para nuestros ojos carnales, somos nosotros mismos. No nos damos cuenta hasta que punto, si no velamos, esto nos impide de ver que nuestra carne necesita ser crucificada. Estamos tan acostumbrados de nuestra vida pasada de pecador no regenerado, de cuidarnos a nosotros mismos, de justificarnos, de ocuparnos de nuestra naturaleza personal y nuestro interés personal, que es necesaria una revelación poderosa del Espíritu Santo cuando venimos al Señor! debemos entender que nuestra carne esta podrida ante el Señor. El condenó a muerte tu carne, y la mato en la cruz, con sus pasiones y sus malos deseos. La vieja naturaleza esta podrida, irrecuperable. Ella tuvo que morir con Cristo hace 2000 años. Dios me da ahora una nueva naturaleza. El trabaja para manifestarse en mí, por la fe en la revelación que El da por el Espíritu Santo.

Si yo creyera que mi carne fue crucificada, no cedería a las tentaciones cuando ellas se presenten. Yo seré lleno de la revelación de Jesús. Cuando estas pequeñas reacciones de impaciencia o de nervios, alo cual yo estaba acostumbrado en mi pasado, viene a golpear a mi puerta, yo la rechazo porque se que mi carne fue crucificada. Por la fe tengo la fuerza y la gracia de Dios para resistir a la tentación. Puedo hacerlo porque tengo el medio que me extiende el Señor: la Cruz, la carne ya no tiene dominio sobre mi, soy yo quien tengo dominio sobre ella ahora.

Sepultados con El en el bautismo, en el cual también fuiste resucitados con El, mediante la fe en el poder de Dios que le levanto de los muertos.
Col. 2: 12

De igual manera en todas las promesas del Señor Jesús dice:" Si tú crees. Lo verás cumplirse", también nos dice:

Por tanto os digo, que todo lo que pidiereis orando, creed que os recibiréis y os vendrá.
Mc. 11: 24

No limito estas palabras a ciertas promesas. Nuestra muerte en Cristo es más que una promesa, es una realidad que ya se cumplió. Cuando el Señor nos asegura que fuimos crucificados con El, yo puedo orar diciendo:" Señor yo quiero marchar en esta revelación, haz en mi corazón un trabajo de profunda revelación por tu Espíritu".Yo tomo tanto esta Palabra como cualquier otra Palabra del Señor, con una fe que no duda.

No debo dudar que mi carne esta muerta en Cristo simplemente porque todavía veo manifestaciones de mi carne. Puedo decir simplemente que la obra del Señor todavía no es perfecta en mí. Pero yo no dudo que lo que Dios dice es verdad. "Yo soy muerto en Ti Señor hace 2000 años ". Yo resucité en Ti, y medito en tu Palabra…". Hay una gran diferencia entre meditar la Palabra de Dios, por el Espíritu Santo en oración, recibiendo la revelación del Señor, que llenar nuestras cabezas de pensamientos intelectuales sobre la cruz. Esos pensamientos no penetran en el fondo de las entrañas por una revelación del Espíritu Santo. Ellos no solo contribuyen a la satisfacción de la carne sin nunca ponerla a muerte.

Si tienes esta seguridad de tu muerte en Cristo tú lo guardas en tu corazón y lo vives. No tienes necesidad de proclamar: "¡Soy una nueva criatura" o "¡Mi carne fue crucificada!"¡Lo veremos enseguida! Esta realidad saldrá por todos los poros de tu ser, se va a expresar en toda tu vida. Cada uno va a ver y comprobara que eres crucificado y que realmente lo eres, ya no defiendes tus intereses personales y que realmente pasaste por la experiencia del jardín de Getsemaní.

Jesús ante el sufrimiento de la muerte que se acercaba, transpiraba gotas de sangre, diciendo tres veces:

…Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como Tú.
Mt. 26: 39

De manera que si nos ponemos delante del Señor en el mismo Espíritu que Jesús y decimos: "¡Señor, yo se que mi carne no quiere morir, la proximidad de la cruz la llena de terror¡ ¡Sin embargo no mi voluntad, pero la tuya, quiero terminar con esta carne que no para de manifestarse! ¡Tiene que ser arreglado de una vez por todas, delante de Ti Señor, por la fe, por el poder de la Cruz y de la obra de Jesús!"

El Espíritu Santo nos lleva constantemente a la cruz, que es el poder de Dios. Es allí donde todo fue arreglado, donde todo fue cumplido. Es allí donde todos mis pecados fueron expiados. Pero también es allí donde mi carne fue crucificada. Es allí donde principados y potestades fueron completamente despojados.

Y a vosotros estando muertos en pecados y en la incircuncision de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, perdonándoos todos los pecados…despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Col. 2: 13- 15

El Señor sabía que era necesario un medio radical para salir de la esclavitud de la carne. Era necesario que El nos ofreciera una solución perfecta. Él eligió morir por nosotros pero llevándonos con Él en su muerte .Después de salir de la tumba, también nos llevó a su resurrección. El quiere a partir de ahora manifestar en nosotros su maravillosa vida de resurrección, su amor perfecto.

El amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad…, representan el fruto del Espíritu. ¿Cómo el fruto del Espíritu puede salir de una cepa carnal? Jesús es la cepa, yo soy el sarmiento, pero este sarmiento debe manifestar la vida de resurrección en Cristo. Yo soy una nueva creación, debo producir el fruto del Espíritu que me llena.

Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Col. 2: 14- 15

¿Ven ustedes como este pasaje resume bien el mensaje de la cruz?

Cuando Jesús murió, nuestra carne murió con Él. Cuando El resucitó, nosotros resucitamos a una nueva naturaleza que también debemos recibir por la fe.

"Señor, yo no quiero tratar de trabajar para ser mejor, yo recibo por la fe la nueva naturaleza que Tu me das. Yo dejo tu vida manifestarse a través de mi y producir tu fruto, yo soy parte de tu obra por la fe".

Cuando marchamos en la vida del Espíritu no nos volvemos "zombi"espirituales, completamente despojados de toda vitalidad, de todo nerviosismo, no nos volvemos seres pasivos y sin tono, porque fuimos puestos a muerte en Jesús!, sino habríamos aceptado un Evangelio falso. La verdad, es que recibimos una nueva vida en Jesús, nuestra vieja vida esta muerta. Tenemos una vida de resurrección, que nos da una nueva naturaleza. Esta naturaleza tiene deseos y sentimientos, pero son los deseos y sentimientos de Jesús. Yo recibo una nueva personalidad maravillosa que es llamada a manifestar la personalidad de Jesús.

Nosotros somos todos diferentes y llamados a una tarea diferente, pero todos con la naturaleza de Jesús recibido por la fe, una linda naturaleza de vida y de resurrección que manifiesta un fruto maravilloso. El centro de este fruto es el Amor de Jesucristo, un amor sin fin, despojado de tendencias carnales que hacen tanto daño a los otros, que nos hacen tanto daño cuando no nos ocupamos de nosotros mismos y no tomamos atención, cuando marchamos injustamente sobre los pies, etc.…"

Todas esas cosas carnales están muertas y crucificadas en Cristo. Todavía somos llamados a sufrir por todo lo que hizo sufrir a Jesús, pero ya no deben manifestarse reacciones malas de impaciencia, nervios, animosidad, ni lo más pequeño que sea. ¡Si decimos que es un cadáver, es porque esta completamente muerto!, ¡ya no manifiesta ninguna reacción!, ¡mientras que tenga reacción, él no esta muerto!

Lo que nos impide a nosotros los cristianos a vivir en esta realidad, es la falta de revelación y falta de fe en la Palabra del Señor, cuando Jesús esta diciendo: "Tu naturaleza carnal, que siempre te atormentó, desde tu nacimiento, yo la maté en la cruz, yo te doy este regalo"

Si yo le respondo: "Pero Señor, yo me conozco, siempre que escuché esto, lo aprendí "por la fe", pero al día siguiente, yo repito." Yo no estoy en la fe si hablo así, necesito reacomodarme delante del Señor y delante de su Palabra, para que pueda en la paz del Espíritu Santo, recibir en el fondo de mi corazón esta luz, esta iluminación que se cumplió por Jesús.

El arregló todo, El pensó todo de antemano. El sabía cuales serian nuestras dificultades, cuantas veces vamos a intentar ser mejores, cuantas buenas resoluciones vamos a tomar. En su inteligencia infinita y perfecta El dice: "Sin la cruz nunca van a conseguirlo". El Padre, El Hijo, y El Espíritu Santo concibieron un plan perfecto: ¡en el centro de este plan esta la Cruz de Jesús!

¡Es maravilloso ver en la vida de un hombre o una mujer que la vida de Jesús comienza a manifestarse, no es la religión, no son las tradiciones humanas, no son las obras de la carne las que podrán cumplir!, solo la vida de Jesús puede cumplir, su amor, su santidad. Nuestra santidad no será una santidad forzada, hipócrita que viene de una obediencia forzada a cumplir los mandamientos de la ley. Pero será una santidad que vendrá cuando nuestra carne sea verdaderamente muerta: La vida de resurrección va a poder surgir como río y manifestarse con toda clase de buenos frutos, para la gloria de Dios.

Todo esto por gracia, y todo esto por la fe para que sea por gracia. Es un regalo que Dios nos hizo. El te dice la única cosa que yo te pido es que tomes este regalo por la fe y que me digas "¡Gracias Papá, tomo este regalo y marcho en este regalo que Tu me has dado!".Cuando recibes una revelación de Dios en el fondo de tu corazón, tu vas a marchar en esta revelación .Sabes que eso es cierto.

¿Tus ojos ya vieron a Jesús?, ¿no?, ¿sabes que sin embargo Jesús esta vivo?, ¿porque sabes que esta vivo? ¡Porque el Espíritu Santo que Dios envió en tu corazón te lo dice y te lo asegura, porque esta escrito en la Biblia!, ¡esta escrita en esta Palabra Eterna, que es Espíritu y Vida! Y esta en ti el Espíritu Santo de Vida! ¡La misma persona de Dios lo asegura en tu corazón!

Para Dios no es un problema, pero para ti todavía es un problema si ignoras lo que paso en la Cruz o si no has entendido. Este viene a ser un problema para Dios indirectamente, porque El se esfuerza para que puedas entender. Jesús te dio capacidad para recibir la revelación de la fe. Esta herencia maravillosa es tuya: el perdón de tus pecados, la comprensión de la muerte en Cristo de tu vieja naturaleza, la revelación de que recibiste una nueva naturaleza. Marcha ahora en la fe en el Hijo de Dios, que te hizo este regalo real! Si estas en esta actitud, leyendo estas líneas, es positivo, tu fe aumenta en comparación a esta Palabra de Dios, vas a ver inmediatamente frutos mientras quedes en el plan de la fe.

Porque habéis muerto, y vuestra vida esta escondida con Cristo en Dios.
Col. 3: 3

¡Estas muerto con todas tus actitudes malas y carnales! ¡Tu estas escondido con Cristo en Dios!, estas en el corazón de Dios, escondido allí con Cristo en Dios que es nuestra vida.

Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria.
Col. 3: 4

El es nuestra vida, porque El pasó por la muerte y nosotros pasamos por la muerte en El.

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impurezas, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría.
Col. 3: 5

Ahora que tu crees que esta muerto, tienes el poder de hacer morir esos miembros que están sobre la tierra. Cuando un árbol muere, el ya no produce frutos. Si estas muerto, todos tus malos frutos mueren también con el árbol. Puedes hacerle morir porque estas muerto. Cuando esas cosas viene a ti bajo forma de tentación, de malos deseos, de pensamiento malos, tú eres capaz de poder estos mandamientos en practica. Puede ser que una ultima cosa para hacer morir sea esa pequeña reacción de impaciencia, de vivacidad. La carne va a intentar esconderlo todavía. Pero tú estás llamado a hacer morir eso también hasta que no haya ni un poco de raíz mala. Que solo este la vida, el amor, la alegría y la paz se manifiesten en abundancia, sin ninguna huella de reacción carnal.

Es posible porque Jesús lo hizo. El vive en ti y quiere manifestar en ti Su naturaleza si tú crees. Como todavía podemos escuchar cristianos que dicen: "¡Este Evangelio es un ideal muy elevado, jamás vamos a conseguirlo!"Si partimos de esas bases es mejor no comenzar. ¡Vamos a ser la más desdichada de las criaturas! Alguien dijo: "No hay nada mas fácil que marchar en el mundo. ¡No hay nada más fácil que marchar a la vez con Jesús y con el mundo!". Entonces estamos constantemente compartidos. Este problema no esta arreglado desde la base, mientras que arrastremos todavía detrás nuestro la carne no crucificada. Tratamos de marchar por el Espíritu. Ciertos días conseguimos, otros no. ¡Supongo que nadie quiere ser el más desdichado de los hombres o las mujeres toda su vida!

Debemos ponernos absolutamente delante de Dios para recibir la revelación de nuestra muerte en Cristo y de nuestra nueva creación en Cristo. La vida de Dios esta en ti, lista para manifestarse si el vaso esta quebrado, si fue bien quebrado en Cristo.

No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos.
Col. 3: 9

No te mientas a ti mismo, no pretendas estar crucificado si no lo estas efectivamente. Nosotros somos en Cristo, pero esta posición legal debe ser una realidad en nuestra vida, luego de la revelación dada por el Espíritu Santo. No mintamos afirmando que somos crucificados, siendo que esta realidad no es visible en nuestras vidas. Es mejor no afirmar nada, siendo que aquellos que están alrededor se dan cuenta de que no somos crucificados. Muchos cristianos se atreven a afirmar ser lo que no son en realidad. Son llevados en la incredulidad o separados de Cristo. Mucha gente no entiende, dicen "Este aquí dice que es crucificado, conducido con Cristo y por el Espíritu Santo. Pero en la práctica yo lo veo andar como un pagano, entonces, ¿donde esta la verdad?"

¿Cómo aquellos que nos rodean tendrán confianza en el mensaje de la cruz? ¿Cómo ellos pueden acercarse a un Salvador que no es capaz de realizar sus promesas en la misma vida de aquellos que proclaman el mensaje de la Cruz?

Yo prefiero callarme, ponerme de rodillas ante el Señor y pedirle que me de la revelación de su Palabra. Si tenemos sed de Jesús, si queremos realmente que Jesús se manifieste en nosotros, pasaríamos tiempo delante de Dios para recibir la revelación de la Cruz, hasta que nuestra carne sea efectivamente crucificada.

¿Cuándo vamos a arreglar definitivamente esta cuestión? ¿En nuestro lecho de muerte? Vas a medir todo el tiempo que perdiste, siendo que podías, si hubieras tenido realmente sed del Señor, recibir con anterioridad esta revelación.

¿Hemos pasado tiempo delante del Señor? ¿Le hemos dicho desde el fondo de nuestro corazón: "¡Señor deseo tener esta vida de arriba, esta revelación que procede de la manifestación de tu Vida, ilumina mi inteligencia espiritual, para que yo comprenda Tu Palabra y el mensaje de la Cruz!" Debemos llegar al punto donde sabemos que este mensaje vino a ser realidad para nosotros, hemos comprendido, lo recibimos por la fe y que marchamos y vivimos en esta realidad.

¿Nos damos cuenta de todo lo que va a cambiar para los otros y para el Señor a partir del momento que entendemos el mensaje de la Cruz con nuestro corazón y donde recibimos la vida abundante de Jesús? Ello va a manifestarse en nuestra vida por el fruto del Espíritu y la gracia de Jesús va a brillar en nosotros.

Se habla de un avivamiento, se ora por un avivamiento, se pide al Señor mandar un gran avivamiento. El avivamiento comienza por la predicación de la Cruz. Esta predicación debe ser recibida por la vida de aquellos que lo escuchan, hasta que la carne sea completamente crucificada. ¡Muéstrame un hombre crucificado y yo te mostrare un avivamiento!

La Cruz esta siempre en el centro de un verdadero avivamiento conducido por el Espíritu Santo: cuando yo veo esos pretendidos avivamientos modernos donde se anuncia un montón de cosas menos la Cruz de Jesús digo: ¡Dios no esta en medio de este avivamiento, no es un avivamiento de Dios!, por mas que haya una acción de arrepentimiento causado por el Espíritu Santo, si no hay una poderosa predicación de la Cruz, este avivamiento se pierde en la arena movediza del maligno, enseguida se queda controlado por los demonios y por el diablo, siempre listos para deshacer la unción del Espíritu, porque nos descuidamos de predicar la cruz. Entonces pasa todo tipo de cosas horrorosas, que son tomados por las revelaciones y manifestaciones de Dios, donde Dios esta completamente ausente de esas cosas.

¿Ve usted hasta qué punto necesitamos la predicación de la Cruz? Pablo tenia razón al decir:

Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
1 Co. 2: 2

Pablo habla constantemente de la cruz en toda su epístola. A todos habla de la Cruz, de la necesidad de despojarse del viejo hombre por la fe. Les dice constantemente: "Ustedes han recibido la revelación, marchen en esta revelación, glorifiquen a Dios y dejen que la gloria de Dios se manifieste en medio de sus Hijos crucificados y resucitados con Cristo."

Vale la pena recordar siempre el mensaje de la Cruz cuando esta ahí el corazón del Evangelio, el corazón de la Biblia, la solución divina a todos nuestros problemas. ¡Es allí en la Cruz, que Jesús cumplió todo, es allí que manifiesta plenamente su gracia! Si me quedo crucificado toda mi vida, toda mi vida manifestare la Vida de resurrección del Señor Jesús, ¡Aleluya!

Oración :

"¡Señor, yo te suplico de todo corazón, (de agrandar mi propio corazón), por tu Espíritu para que yo entienda la obra de la Cruz. Revélame plenamente las profundidades de este maravilloso misterio que quieres revelar a tus hijos que tienen sed de Ti. Señor, Tú sabes que quiero marchar sobre esta tierra como hombre que recibió en su vida la Vida de Jesucristo. ¡Elimina por completo toda huella de mi vida pasada, para Tu gloria!

Te agradezco de lo que en Cristo me has provisto. Yo te bendigo por la acción de tu Espíritu Santo en mi corazón y en el corazón de todos aquellos que tienen sed de comprender Tu Palabra para glorificar Tu Nombre.

¡Señor el tiempo que nos queda por vivir sobre esta tierra es tan corto! Yo te pido hazme entender las cosas espirituales. Que Tu Espíritu este en la obra de nuestro corazón ahora y de tus bien amados que están aquí y en mi propio corazón, para hacernos entender el poder de la predicación de la Cruz y el poder de Jesús crucificado y resucitado. ¡Que podamos andar en este poder, Padre, para glorificarte! En el Nombre de Jesús. Amen."