A-s002 El poder de la predicación de la Cruz (2/5)
por Henri Viaud-Murat.
Capítulo 2
El Espíritu Santo quiere hablar a nuestra inteligencia y a nuestro corazón. La inteligencia, iluminada por el Espíritu Santo nos permite comprender la Palabra de Dios. Después el Espíritu santo hace descender la Palabra en nuestro corazón, para que venga a ser una con nosotros. Pero hay que entenderlo. Es por eso que el Espíritu Santo dice: "Les conduciré a toda verdad". El nos va a iluminar sobre todo si tenemos el corazón abierto. Va a hablar a nuestra inteligencia, nos hará entender los misterios de Dios, los más profundos. El desciende en nuestro corazón para que la verdad sea plantada en lo profundo de nosotros y podamos marchar en la verdad.
Voy a volver sobre el mensaje de la Cruz e insistir sobre ciertas verdades, para que el Espíritu haga descender estas verdades en lo profundo de los corazones y que ellas produzcan la fe. La fe nos es necesaria para marchar como Jesús quiere que marchemos.
He aquí la base, el fundamento del mensaje del Evangelio: la Cruz es el centro de toda la Palabra de Dios. El mensaje de la Cruz es doble: "Jesús murió por nosotros y somos muertos en El".
Vamos a retomar ciertos pasajes de la epístola a los Romanos, desde el capitulo 5 al 8. Estos cuatro capítulos nos exponen perfectamente el doble mensaje de la Cruz.
El primer mensaje de la Cruz es que en el sacrificio de Jesús encontramos pleno perdón por nuestros pecados. La sangre de Jesús tiene todo el poder de borrar todos nuestros pecados. Jesucristo el Justo derramo toda su preciosa sangre tomando sobre El nuestro castigo.
El segundo mensaje que también es importante, es que además del perdón de nuestros pecados, la Cruz nos asegura la muerte de nuestra vieja naturaleza de pecado. No seria interesante para nosotros ser todo el tiempo perdonados de nuestros pecados, si vamos a continuar cayendo en el pecado.
Hay cristianos que sin embargo pasan sus vidas viviendo de esta manera. Ciertamente es precioso saber que siempre podemos venir a Dios para obtener el perdón de nuestros pecados por la confesión y la acción de la sangre de Jesús. Pero el Señor quiere que vayamos mas lejos y comprendamos que en la Cruz esta la muerte de esta vieja naturaleza que nos empuja constantemente a pecar. Los dos aspectos del mensaje de la Cruz son absolutamente indispensables. Están indisolublemente ligados y nuestra inteligencia espiritual debe tomarlas.
A menudo paramos en el primer mensaje: "Jesús, por su sangre, borró nuestros pecados en la Cruz. Venga a El, confiesen sus pecados y serán perdonados."Pero en la cruz, esta también la muerte de nuestra vieja naturaleza. En Cristo y con El morimos cuando El murió. En Cristo y también con El resucitamos cuando El resucito. Esto significa que toda nuestra vieja naturaleza, con sus problemas, defectos, dificultades engullido en la muerte de Jesús .Ella fue destruida por la muerte de Jesús y recibimos por Su resurrección una naturaleza nueva, que El planto en nosotros por su Espíritu. La cáscara que es la carne debe ser completamente quebrada para que el perfume de esta nueva naturaleza pueda esparcirse.
La carne fue crucificada en la Cruz con Jesús. Pero mientras que la obra del Espíritu Santo no es bien comprendida por la inteligencia y el corazón, corremos el riesgo de marchar siempre en el error. Si no entendimos que nuestra carne esta verdaderamente muerta en Cristo, si hemos comprendido la primer parte del mensaje de la Cruz, es decir el perdón de los pecados sin haber entendido la muerte de nuestra vieja naturaleza, no podemos beneficiarnos de la plenitud del mensaje de la Cruz.
Vamos entonces a caer constantemente en una vida carnal, porque no tenemos la revelación que nuestra carne esta muerta y que podemos vivir la nueva vida que Dios nos dio. En cambio, al instante donde el Espíritu nos revela y recibimos esta revelación por la fe, realizamos plenamente nuestra posición en Cristo. Penetramos por la fe en un mundo nuevo, creado por Dios para nosotros, en un mundo donde no queda nada del viejo mundo que dejamos atrás.
Dios nos arranco del dominio de las tinieblas para transportarnos al reino del Hijo de su amor, donde todo es nuevo. Hizo de nosotros una nueva creación, nuevas criaturas. El transporto esta nueva creación en espíritu, en un reino donde todo es nuevo. Solo nos queda esperar la venida de Jesús y la resurrección de los muertos para que el último aspecto de la obra de Jesús cumplida en Jesús se manifieste, es decir la resurrección de nuestro cuerpo. Cuando esta resurrección se manifieste, en la venida de Jesús, recibiremos un cuerpo nuevo donde no habitará más el pecado. Entonces veremos que todas las cosas son nuevas.
Por el momento todas las cosas son nuevas en espíritu y Dios nos da la capacidad de marchar en el Espíritu mismo si aun estamos en un cuerpo que todavía no esta resucitado. Si hemos comprendido por el Espíritu Santo que este cuerpo esta muerto, que la carne esta muerta y podemos marchar por el Espíritu, en la fe en el Hijo de Dios, a pesar de la existencia de este cuerpo donde todavía habita el pecado, vamos a marchar por el Espíritu sobre un plan enteramente diferente del plan donde nos encontrábamos antes.
Cuando estamos en esta actitud de fe, la ley del Espíritu de Vida, que esta en Cristo nos da una victoria plena sobre la ley del pecado y de la muerte que esta en nuestro cuerpo.
Dios busca hombres y mujeres que entendieron por su inteligencia espiritual, que escucharon la voz del Espíritu Santo, que recibieron esta verdad en sus corazones, que tomaron por la fe u marchan en esta revelación, de manera a andar en santidad absoluta, hasta la venida del Señor.
La santificación no es un estado que alcanzamos progresivamente. Ella fue adquirida por Jesús por su muerte y su resurrección y nos es dada como un regalo, a partir del momento donde nuestro espíritu es iluminado y entramos por la fe en el nuevo dominio que El creo para nosotros. El día que entendamos la causa de nuestros problemas pasados, es decir este cuerpo descompuesto por el pecado desde Adán y Eva, el día que realmente este cuerpo de pecado sea puesto a muerte en la cruz, podemos marchar en una santidad completa.
Muchos cristianos pueden marchar en la derrota y en una vida carnal. Un día tenemos que decir: "¡Ahora basta, estoy harto!"
La solución no se encuentra en decir: "Señor mejórame". La solución tampoco consiste en tomar resoluciones para hacer lo que esta bien. La caída no dura más que cuando llegamos al punto donde estamos desesperados y nos queda una sola solución, la de Dios, es decir la Cruz. Debemos ponernos delante de Jesús y decirle: "Quiero entrar por la fe en el dominio de Jesús, Señor, me pongo delante de Ti y delante de tu Palabra y quiero recibir la santificación que Jesús adquirió por mí."
Jesús fue hecho por mi santificación. Por su muerte y su resurrección. El sepultó en la tumba la muerte, el pecado y toda mi vida pasada. Todo esto no debe quedar en teoría, debe penetrar en lo profundo de nuestro corazón, para que podamos recibir la seguridad por el Espíritu Santo y vivir con pensamientos enteramente renovados.
¡Que tu Palabra mi Dios, llegue a lo profundo de mi corazón, y que todos mis pensamientos viejos se alejen para que ahora pueda vivir en la fe del Hijo de Dios, en este Reino que Tú has creado para mí!
Es posible porque Jesús nos pide que lo vivamos cuando el dice:
Sino, como aquel que os llamo es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: Sed santos porque yo soy santo.
1 P. 1: 15- 16
…Seréis, pues, santos, porque yo soy santo.
Lev. 11: 45
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Mat. 5: 48
Para Jesús no existe término medio. El no puede mandarnos a ser santos y perfectos si no es posible vivir en la perfección y en la santidad. Si para esto hay que esperar cuarenta años de vida cristiana, no vale la pena haberla vivido. ¡La mayor parte nunca puede llegar, morirán antes y perderán sus vidas y sus tiempos!
Entonces no es la solución del Señor. La solución del Señor es un corazón que tiene sed de Dios y de sus revelaciones que se ponen frente a El para decirle: "Señor quiero entender, ahora ilumina mi espíritu por Tu Espíritu, ilumina mi inteligencia para que yo vea claro y comprenda todo lo que Jesús hizo en la Cruz por mí.
Que hayamos sido ricos o pobres antes de venir a Cristo, que hayamos sido necios o inteligentes, diplomados o no, cuadro superior o el mas alto nivel de la empresa, eso no tiene ninguna importancia para nuestra nueva vida. Todo esto forma parte de nuestra vieja vida que fue puesta a muerte en Jesucristo.
Yo debo entrar por la fe en la nueva naturaleza que Dios creó para mí y que va a permitirme llegar a la estatura perfecta de Cristo. Dios no tomará algo viejo para transformarlo en algo nuevo. El enterró todo lo viejo y pasado en la tumba. El me da una naturaleza nueva, destinado a ser semejante a Jesús. Ya no vivo en el pasado.
La solución de Dios es perfecta, ella elimina todos los métodos actuales de psicología cristiana, de curas de almas psicológicas, análisis del pasado, de introspección o de sanidad interior psicológica. Esos métodos humanos nunca han arreglado nada.
Si en tu vida pasada te acostumbraste a ser un fracasado, menospreciado, sin inteligencia, sin diploma, quiero decirte que todo eso solo concierne a tu vieja naturaleza. Tu debes creer hoy lo que Jesús te dice: "Yo creé todas las cosas nuevas".
La dificultad del Señor Jesús, es de arrancar de nuestra mente todas nuestras costumbres y pensamientos y reemplazarlos por su Palabra.
¡Estamos tan acostumbrados a vernos tal como éramos en nuestra vida pasada! El Señor quiere hacernos comprender que ya no somos así ahora que estamos en Su Reino.
En Cristo, tú eres una nueva creación. Pára entonces de verte como eras en el pasado, sino no podrás recibir la solución a tus problemas. Tú miras en la dirección incorrecta! Siendo que si tú mirarás en la dirección de Jesús, de lo que El hizo, su Palabra te dará la fe, por más que en el momento no veas nada. Cuando te miras en el espejo, te ves como eras en el pasado, pero cuando te miras en el espejo de la Palabra de Dios, tu ves lo que Jesús hizo y esta haciendo en Ti.
Jesús no te pide que te mires en un espejo humano. El pide que te mires en el espejo de Su Palabra. Es allí donde te muestra lo que Él hizo por ti y lo que hizo de ti en Él: una nueva criatura, maravillosa, destinada a manifestar todas las cualidades de Jesús.
Ahora Jesús: "Ya no tienes que mirarte. Mejor mira lo que yo hice, y la nueva naturaleza que te di. Solo te pido que creas y que tomes lo que yo te doy."Debemos disfrutar de los regalos de Dios y decirle ¡gracias! ¡Si alguien que tú amas, te ofrece un lindo regalo, lo mejor es tomar el regalo y decir gracias! Es así que podrás alegrar el corazón de Aquel que te ama. Jesús nos da un regalo extraordinario: una nueva creación, nuestros ojos de carne no pueden verlo. Pero la fe permite ver lo que no vemos con ojos humanos. ¡La fe nos permite lo que Dios ve!
Ya que todo fue cumplido en la cruz, podemos ver porque el mensaje de la Cruz es tan poderoso. Nos lleva siempre a la muerte de todo lo viejo y hacia todo lo que es nuevo en Cristo. Lastimosamente Jesús no encuentra mucha gente que predique la Cruz, ni gente que acepta y cree el mensaje de la Cruz. Si ya no se predica este mensaje es que no se acepta como creíble. Si no es considerado creíble, es porque él ya no se predica, ni es vivido por aquellos que lo pueden predicar. Un mensaje no tiene ningún poder si no se vive.
Porque los problemas continúan y es necesario encontrar soluciones, hemos inventado todo tipo de teorías humanas para reemplazar La Palabra de Dios. Pero esas teorías son incapaces de arreglar el problema de la carne no crucificada.
Porque Cristo, cuando aun éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
Ro. 5: 6
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.
Ro. 5: 8
He aquí la primer parte del mensaje de la Cruz:" Cristo murió por nosotros".
Pues mucho mas estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira.
Ro. 5: 9
Esta primer parte del mensaje de la Cruz se apoya sobre el poder de la sangre de Jesús que borra los pecados y da vida eterna.
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho mas, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
Ro.5: 10
En todo el resto de este capitulo Pablo explica como la muerte reino en la naturaleza humana desde Adán, a causa de la desobediencia y el pecado. Esta desobediencia y pecado han hecho entrar la muerte espiritual en la naturaleza humana. Y la muerte es transmitida de padre a hijos hasta nosotros.
Viniendo al mundo sobre esta tierra, hemos heredado la muerte, transmitido por nuestros padres, con toda la herencia que esto implica nivel enfermedad, mala salud, enfermedades espirituales, psicológicas, psíquicas, etc. Esta herencia se resume en una sola palabra: "muerte". Podemos ser inteligentes, ir a la luna o a Marte, es la muerte la que inspira toda esta actividad y todo termina en la muerte, en la tumba.
El mensaje de la Cruz dice: "Jesús murió por ti para borrar tus pecados y te da la vida. Ya no hay condenación. Por una sola acta de justicia y por la fe en este mensaje, recibimos la justicia del Señor.
Y en los versos 20 y 21 Pablo dice:
Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundo, sobreabundo la gracia, para que así como el pecado reino para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo, Señor nuestro.
Ro. 5:20- 21
Aquí la primer parte del mensaje de la Cruz: una maravillosa redención que Jesús adquirió por su sangre. El pagó el precio que nosotros deberíamos haber pagado, la muerte por su sacrificio en la Cruz. Su sangre borró todo nuestros pecados.
Enseguida Pablo dice, en el capitulo 6, verso 1:
¿Qué pues diremos?, ¿perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
Ro 6: 1
Entonces, no nos serviría de nada haber recibido la vida si continuamos pecando todo el tiempo. Ciertas presentaciones de la gracia de Dios son completamente falsas. Ellos tienden a decir:"Porque Jesús sobre la cruz te dio un pleno perdón por tus pecados pasados presentes y futuros, y porque no tienes nada que hacer para estar perdonado, no es verdaderamente necesario que seas transformado. Esto no hace nada si continúas pecando. Ciertamente seria mejor no hacerlo mas, pero te beneficias de una gracia sobreabundante que te da un perdón completo en permanencia. Tú no puedes evitar pecar mientras estés en esta tierra. ¡Solo en el cielo estarás protegido!
Así en el mensaje que presenta solo la mitad del mensaje de la Cruz. La gracia del Señor no es una gracia económica. Ella es suficiente para satisfacer las exigencias de Dios. Pablo dice:
En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
Ro. 6: 2
Entonces vuelve a decir: "No entendiste la segunda parte del mensaje de la Cruz"La primera parte, en Ro. 5 era: "Cristo murió por nosotros". Ahora en el capitulo 6 Pablo dice: "Somos muertos al pecado". ¡Nuestra vieja naturaleza de pecado murió en El! Pablo explica en todo el capitulo 6, la importancia esencial de la revelación de nuestra muerte en Cristo. Dice en el verso 3:
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
Ro. 6: 3
¡Hay tantos que ignoran! Puede ser que ya han leído, pero esas palabras no iluminaron su inteligencia y no brillo en sus corazones
Es importante entender que el único bautismo verdadero es el bautismo en la muerte de Jesús y en su resurrección. El bautismo de agua por inmersión, por el cual Dios nos pide de pasar cuando hayamos creído, representa nuestra sepultura y nuestra resurrección. El bautismo de agua nonos hace morir y resucitar en Jesús. Solo la fe en el mensaje del Evangelio y en la obra de Jesús puede salvar. Después la salvación es acompañada por el bautismo de agua, por inmersión, que viste de una gran importancia espiritual, cuando nos ponemos en perspectiva de la Cruz.
La predicación de la Cruz debería ser cuidadosamente presentada a los nuevos convertidos, desde el principio, en todos sus aspectos. ¡Esa realidad debería ser presentada a conciencia, removiendo en todos sus sentidos hasta que penetre en su espíritu y no salga más!
Cómo podemos decirles:" ¡Vengan a Jesús, El va a perdonar sus pecados! ¡A partir de ahora, pasen al agua!"Hay que explicarles que cuando pasan en el agua, esta inmersión es un entierro en la muerte y la resurrección de Jesús.
Comprende usted que falta un aspecto vital a aquellos que no están bautizados por inmersión?, les falta el simbolismo completo de su sepultura!¿ Que diría usted de un cristiano que no toma la Santa Cena, bajo el pretexto que entendió la significación espiritual del pan y el vino?
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
Ro. 6: 3
La palabra "bautismo" significa "sumergir completamente". ¡Nosotros fuimos completamente sumergidos en la muerte de Jesús Aleluya! ¡Que lindo pensar que un mensaje de muerte da la vida! ¡Es necesario que todo nuestro pasado de muerte muera, que la muerte muera! Nuestro pasado estaba bajo el yugo de la muerte a causa del pecado. Una muerte eterna, hasta el infierno, para aquellos que no se convierten a Jesús! Entonces este espíritu de muerte que reinaba sobre nosotros, era necesario que muera, que desaparezca. El único lugar donde el espíritu de muerte desparece, es en la tumba de Jesús. Al momento que Jesús murió, El llevo la muerte que pesaba sobre nosotros.
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucito de los muertos para la gloria del Padre, así también nosotros andemos en nueva vida.
Ro. 6: 4
En tu vida cristiana de todos los días, tu no puedes andar de una manera nueva,, si no has entendido que has muerto y resucitado en Cristo. ¿Has entendido en el fondo de tu corazón por, por la, unción del Espíritu Santo en tu inteligencia espiritual?
Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.
Ro. 6: 5
Si realmente has muerto a tu vida pasada, ya no es el pecado quien hoy reina en tu vida. No quiere decir que no tendrás momentos de debilidad, ni un momento donde tú no estarás verdaderamente sobre el terreno de la fe en la muerte de Jesús. A partir del momento que te alejas del dominio de la fe, caes, como Pedro que camino sobre el agua, y que se hundió cuando sacó los ojos de Jesús. Si tu tienes continuamente los ojos sobre Jesús y sobre su Palabra, y si no olvidas en tu inteligencia espiritual, en cada momento del día, que tu pasado esta muerto en Cristo, que en El eres una nueva criatura, entonces tu puedes andar por la fe en esta nueva vida que El te dio.
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
Ro. 6: 6
Este "viejo hombre" es la fuente de todos nuestros problemas: malos comportamientos, celos, contiendas, malos sentimientos, impurezas, etc.… Este "viejo hombre" fue crucificado con El. Vea bien la expresión utilizando el principio del capitulo 6: "sabiendo esto". Debemos saber. ¿Tú sabes en tu corazón, como una revelación del Espíritu Santo? ¿Sabes que eres una nueva criatura?
No digas:" todavía no soy perfecto". Tú debes decir: "Sí, en Cristo, yo soy una nueva criatura. Mientras que ando por la fe en el Hijo de Dios, yo no peco. Yo puedo pecar solo cuando salgo del dominio de la fe, para volver a caer en el dominio de la carne".
Dios nos llama a una vida de fe que sea por gracia.
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
Ro. 6:6
Muchos cristianos son esclavos del pecado, porque no saben que su cuerpo de pecado fue destruido por la muerte de Jesús en la Cruz. Para Dios el problema ya esta arreglado. También es así para nosotros.
Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
Ro. 6: 7
Si tu sabes que tu "viejo hombre" murió porque Dios dice y la Palabra de Dios es verdadera, si Dios dice que fuimos crucificados en Cristo, es porque es un hecho, no es una promesa, es una realidad ya cumplida hace dos mil años.
Si Dios dice que tenemos el beneficio de la Cruz y que nuestro viejo hombre murió, esta hecho: Solo nos queda ver por la fe, porque esta escrito. Si la Palabra tiene autoridad para ti, inmediatamente el Espíritu Santo va a confirmar esta Palabra en tu corazón y vas a decir: "¡Amen Señor!".
Antes de ver lo que sea, yo creo. Si tú crees, tu verás: No esperes ver para creer, primero cree y verás.
Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con Él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere, la muerte ya no se enseñorea más de él.
Ro. 6: 8- 9
La muerte ya no tiene poder sobre nosotros.
De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
Jn 6: 47
Cuando pasamos por la muerte física, sabemos que lo que muere en ese momento es un cuerpo todavía no resucitado. Pero nuestro espíritu esta vivo. ¡Vivo eternalmente, pasamos de la tierra al cielo sin un solo segundo de separación! Ya estamos vivos en Cristo. Al instante cuando nuestro cuerpo muere, nuestro espíritu vivo encuentra a Cristo en el cielo directamente ¡somos vivos en Cristo!
Comprenda bien que la doctrina del Purgatorio resulta de la ausencia del mensaje de la Cruz.
Un cristiano, nacido de nuevo en Cristo no puede conocer la muerte, solo nuestro cuerpo físico puede conocer la muerte, pero ya esta muerto en Cristo.¡ Espero la resurrección y la Venida del Señor, que va a transformar el cuerpo de humillación en cuerpo glorificado. Sin embargo ya estoy vivo en Cristo, pase lo que pase!
Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas, más en cuanto vive, para Dios vive.
Ro. 6: 10
Y en el verso 11 Pablo dice algo muy importante
Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios, en Cristo Jesús, Señor Nuestro.
Ro. 6: 11
El pecado entonces no tendrá poder sobre nosotros. La Cruz rompió el poder del pecado sobre nosotros, porque este poder venia de la muerte que reinaba sobre nuestro cuerpo mortal y nuestra vida mortal pasada. A partir de ahora, la Cruz rompió el poder del pecado aniquilando el cuerpo mortal donde reinaba el pecado.
Es por lo que Pablo termina diciendo:
¿Qué pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera
Ro. 6: 15
¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
Ro. 6: 16
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados.
Ro. 6: 17
Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentéis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.
Ro. 6: 18- 19
Ahora que vives en espíritu, en Cristo, viviendo una nueva vida, vas a ser de tus miembros instrumentos de justicia y ya no instrumentos de pecado como en el pasado. ¡Ellos simplemente vinieron a ser instrumentos para el servicio del Señor, esperando que sean gloriosamente transformados, cuando Jesús venga con sus santos a reinar sobre la tierra! Reinaremos con El y dominaremos con El sobre la tierra, con una vara de hierro. Pero es necesario haber comprendido antes el mensaje de la Cruz, y que hayamos aceptado por la fe, para marchar en santidad con El.
Pablo agrega:
Mas ahora que habéis sido libertados y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor Nuestro.
Ro. 6: 22- 23
En efecto es Cristo quien vive en mí ahora, por la fe, para siempre.
En resumen Pablo explica en Ro. 5 "Cristo murió por ustedes", en Ro. 6, "Ustedes están muertos en Cristo"
En Romanos 7 va un poco más lejos, quiere que entendamos el combate de un nuevo convertido, que aun no comprendió lo que es la muerte en Cristo, pero termina recibiendo esta revelación, y que el Ro. 8 retoma el terreno de la victoria y de la marcha por el Espíritu.
En Ro. 7 Pablo explica que no solamente morimos en nuestra vieja naturaleza sino también a la ley. Significa que ya no somos obligados a marchar siguiendo los mandamientos por más que sean buenos.
En el presente vamos a marchar según la ley que Dios imprimió en nuestro espíritu .Esta ley interior es una vida que nos permite producir el fruto de la santidad.
Ya no estamos sometidos a una ley exterior, la ley de Dios que nos viene del exterior, y que recibimos para poner en práctica. Es lo que todos los creyentes debían hacer como en la antigua alianza. La ley les decía: "¡Haced esto, no hagan aquello!". Se esforzaban a obedecer sin jamás alcanzarlo completamente. Por otra parte, los hombres habían puesto en su lugar un sistema legalista, que no les permitía producir la santidad de Dios, ni de expresar su vida.
En muchas iglesias se enseñan bien todos los mandamientos de Dios, y se recalca al cristiano: "A partir de ahora eres un cristiano, tu debes hacer esto, tu ya no debes hacer esto…no hay que mirar mas la televisión, no hay que ir al cine, ni a discotecas. Tienes que caminar derecho, tienes que venir a las reuniones, tienes que pagar tus diezmos, etc."
Esto termina siendo un conjunto de leyes y mandamientos que no van a producir la vida, pero que van a producir la muerte. La carga viene a ser cada día más pesada sobre la espalda del cristiano. Sabe que esos mandamientos son buenos y justos, pero enseguida se da cuenta que es incapaz de ponerlos en práctica.
Como es incapaz, se refugia en la hipocresía. Delante de los otros llega a cuidarse y a parecer lo que no es. Pero en privado, con su familia, con su esposa o marido, la naturaleza no crucificada no tarda en manifestarse. Si el cristiano fuera sensible al Señor, él sufre. Pero muchos terminan por endurecerse, siendo el problema insolucionable.
El mensaje de la Cruz no resuena en sus oídos.
Cuando el cristiano anda en su nueva naturaleza, recibe los mandamientos de Dios en su corazón, en su espíritu y lo pone en práctica naturalmente. No porque se le dice de poner en practica, pero porque recibió en su corazón como una ley de vida. Es feliz de poder poner en practica la Palabra de Dios, porque sabe que La Vida de Dios acciona en el. Es su nueva naturaleza que lo hace con alegría.
¿Entiende usted las diferencias entre las dos maneras de accionar?
Entonces Pablo revela a los cristianos que ellos son"muertos a la ley", ella fue dada al pueblo Hebreo, fue dada a los hombres que no había nacido de nuevo. Los mandamientos de Dios son buenos y perfectos. ¡Pero no puede ser puesto en práctica por una naturaleza cristiana!
En los tiempos del Antiguo Testamento los hombres no podían marchar en una vida crucificada, es decir en la muerte y resurrección de Cristo, porque no conocían a Cristo ni el mensaje de la Cruz. Los profetas hablaban, pero no todo se ha cumplido todavía.
Los santos del Antiguo Testamento eran entonces santos que no podían andar en un nuevo nacimiento, ni marchar por el Espíritu como nos es pedido hacerlo. Ellos comprendieron muchas cosas sobre Dios, habían recibido revelaciones del Señor y andaban según la luz que ellos recibieron. Pero la gracia suprema del nuevo nacimiento fue dada solo a la Iglesia de Jesucristo bautizada de agua o de Espíritu. Solo la Iglesia recibió la revelación de su muerte y resurrección en Cristo.
No se podía, mientras que Jesús no había venido a la tierra, vivir como le fue pedido a la Iglesia de vivir. Si esto hubiera sido posible, Jesús hubiera podido evitar venir, si nos hubiera sido posible vivir en la perfección sin la Cruz. Fue necesario que Jesús venga, que El muera por nuestros pecados, que El resucite, para dar esta gracia suprema a Su Iglesia, a Su Esposa, para que ella pueda marchar en nueva vida por su Espíritu.
Entonces Dios dio a los hombres una ley perfecta, pero inaplicable sin la realidad de la Cruz. La meta de esta ley era demostrar a los hombres su incapacidad de obedecer por sus esfuerzos y medios humanos personales. La meta de la ley era de revelar el pecado. Es necesario que el hombre comprenda que fue nacido en el pecado, y que su naturaleza era una naturaleza de pecado. Ese pecado esta en la carne, en el cuerpo de pecado. Cuando Dios dio el mandamiento. "No matarás"inmediatamente el pecado que esta en la carne dice "yo quiero matar". Yo no habría conocido el pecado, si no hubiera recibido los mandamientos de Dios. El pecado que esta en mi carne se rebela siempre contra los mandamientos de Dios y me empuja a desobedecer.
Entonces Dios dio la ley porque sabía que el corazón del hombre era malo. El hombre no sabía. Fue necesario que Dios pruebe al hombre. Era necesario que el hombre comprenda que su corazón era tan malo que no podía obedecer a Dios. Hasta los más santos, los más sinceros de los hombres hacían todos sus esfuerzos para obedecer, pero nunca pudieron obedecer al cien por ciento.
Dios quería que bajo ese pedagogo inflexible de la ley, el hombre comprenda que era pecador y que tenía necesidad de ser rescatado por Jesús. El hombre debería comprender por naturaleza que es un pecador incapaz de obedecer la ley de Dios.
Al mismo tiempo que esta convicción de pecado Dios preparaba la venida de su Mesías. Los hombres deberán conocer al Único que fue capaz de obedecer perfectamente a toda la ley. El Señor Jesús debía también satisfacer todas las exigencias de Dios, y llevar el castigo que debía caer sobre nosotros. Dios quería así mostrar a los hombres que tenían necesidad de su Gracia, y que tenían que pasar por un nuevo nacimiento en Cristo para ser llenos del Espíritu de Dios y llegar a obedecer de corazón a la ley, porque sus corazones iban a ser cambiados desde en interior.
Nosotros que somos cristianos, no comencemos a hacer de nuevo como los judíos, a someternos de nuevo bajo una ley, bajo el yugo de mandamientos de hombres, o el mismo mandamiento de Dios. Pablo muestra en Romanos 7 que ese puede ser el caso de hijos de Dios durante ese tiempo. Pero esta situación debe cesar por la plena revelación de la Cruz. Podemos ser bien dispuestos, hijos de Dios honestos, pero que no entendieron que están muertos en Cristo. Recibieron una parte de la Palabra de Dios, con un corazón abierto, se esfuerzan de ponerlo en práctica, pero constatan que no pueden llegar, como dice Pablo:
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
Ro. 7: 19
¡Miserable de mí! ¿Quien me librara de este cuerpo de muerte?
Ro. 7: 24
El cristiano sincero dirá: "¡Señor, yo se bien que tu Palabra es justa! Tú me dices: ama a tu prójimo como a ti mismo. Cuando te golpean una mejilla, pon la otra. Ama a tus enemigos…yo se bien que es bueno y justo. ¡De todo mi corazón yo quiero hacerlo, puedo llegar a hacerlo uno o dos días, pero al tercer día, ya no lo consigo! Constantemente sube y baja, tropiezos y nuevas resoluciones, etc.…, Señor, estoy cansado, soy miserable ¡ven a liberarme!"
El apóstol Palo dice en el verso 14:
Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado.
Ro. 7:14
Ciertos se sostienen de este versículo para tomar excusas de todos sus fracasos. Porque Pablo admite que él no consiguió, ¿Cómo pueden llegar ellos mismos? Ellos olvidan solamente el contexto y lo siguiente de este versículo. Cuando Pablo habla de este "yo", el habla del "viejo hombre", seguro, de la carne, de su vieja naturaleza. Ella es igualmente tan carnal y vendida al pecado como la nuestra.
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
Ro. 7: 15
Y si lo que no quiero esto hago, apruebo que la ley no es buena.
Ro. 7: 16
El mandamiento de Dios es bueno. Me gustaría bien hacerlo, pero no consigo. Yo me doy cuenta que cuando trato de obedecer a la ley de Dios. Es esta ley que siempre me hace caer.
De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo se que en mi, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien esta en mi, pero no el hacerlo.
Ro. 7: 17- 18
Del capitulo 5 al 6 recuerden que Pablo paso de:"Cristo murió por nuestros pecados" a "Somos muertos en Cristo". Al capitulo 7, Pablo hace como un paso atrás, para hacernos entender en que consiste nuestro combate, cuando queremos obedecer al Señor de todo nuestro corazón, pero por nuestras propias fuerzas, sin haber comprendido plenamente el mensaje de la Cruz.
Es decir, que la vida de resurrección todavía no puede pasar plenamente. La pantalla de la carne, el velo de la carne le impide. La vida de resurrección es recibida por la revelación del Espíritu Santo.
Lastimosamente, muchos de los cristianos quedan toda su vida sobre el plan de la carne. Viven una vida derrotada. Entendieron que la Palabra de Dios era buena, que los mandamientos de Jesús eran buenos. Hacen todo lo posible para obedecer lo mejor que pueden, pero quedan siempre fuera de las exigencias absolutas de Dios. Nunca pueden llegar a alcanzar la perfección.
En estos pasajes Pablo no habla de cristianos superficiales ni tibios, que no se interesan en la Palabra de Dios y que quieren hacer como ellos quieren. El habla de cristianos sinceros que realmente quieren satisfacer a su Dios, pero que tropiezan constantemente.
¡La Buena Noticia del Evangelio es que la Victoria es posible!
¡…Miserable de mí!
Ro. 7: 24
¡"Miserable de mi" si quedo en permanencia en esta posición de derrota! No nos sirvamos de este grito para decir: usted ve que Pablo, finalmente, era como nosotros, no lo consigue ni él mismo? Pablo no dice que él permaneció en ese estado miserable. El dice que paso por esta etapa, pero entro en la victoria. Todo el capitulo 8 lo prueba. Entonces Pablo no permaneció como en el capitulo 7! ¿Por qué nosotros debemos permanecer?
Pablo entendió que fue liberado de la ley por la Cruz cuando él dice:
¡Miserable de mí! ¿Quien me librará de este cuerpo de muerte?
Ro. 7: 24
El ya dijo:
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con El, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos al pecado.
Ro. 6: 6
El fue liberado del cuerpo de esta muerte al momento donde su inteligencia espiritual se abrió y que el Espíritu Santo le dijo: "¡Pablo, pára, tú eliges el medio errado para salirte!, no es así que lo vas a conseguir. No estas sobre el terreno de la fe."
El mismo Pablo dice:
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor Nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Ro. 7: 25
Si estás siempre en el dominio de la carne, eres siempre esclavo de la ley del pecado. Pero si estas en el dominio del Espíritu y de la fe, ya no eres esclavo de la ley del pecado. Ahora eres esclavo de la ley de Dios y tú marchas por el Espíritu.
Pablo agrega en Romanos 8:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Ro. 8: 1
En Jesucristo "crucificado y resucitado" soy yo quien le agrega, pero es lo que Pablo quiere decir.
Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Ro. 8: 4
Aquellos que marchan según su vieja naturaleza, con sus tendencias malas y sus pecados están siempre bajo la condenación. Pero aquellos que marchas según el Espíritu, que fueron regenerados en Cristo, son liberados de esta condenación.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Ro. 8: 2
Entonces, este mismo Pablo que decía en el capitulo 7 que no alcanzaba, después confeso que su inteligencia fue iluminada. Sabe que este cuerpo de pecado fue destruido y que mientras que el quede sobre el plan de la fe, el permanece en una victoria permanente porque el dice:
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Ro. 8: 2
Esto a condición de quedar constantemente sobre el plan de la fe.
En Cristo mi vieja naturaleza fue crucificada. En Cristo yo soy una nueva criatura.
Cuando el pecado se presenta, porque yo vivo en la fe, voy a poder resistirle y vencerlo, porque ya no soy esclavo del pecado. Soy esclavo del pecado si solamente olvido esta revelación, o si continuo viviendo en mi vida pasada, sin creer que soy crucificado con Cristo, olvidando que yo soy una nueva criatura en Cristo.
Pero cuando yo recibí la revelación maravillosa de la cruz, entonces es allí que puedo marchar en la victoria permanente. ¡Aleluya!
Pablo dice bien en el verso 3 de Romanos 8:
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.
Ro. 8: 3
Por esto es que fue necesario que Jesús se encarne en una carne semejante a la nuestra, y que su carne conozca la muerte. Era necesario que El tomara sobre El nuestros pecados y nuestra condenación y que pase por la muerte en nuestro lugar. Es porque conoció la muerte en Su carne que nosotros podemos conocer su vida. Fuimos puestos por Dios el Padre en Cristo., para que nuestra propia carne de pecado muera con la suya.
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condeno al pecado en la carne.
Ro. 8: 3
Cristo no nació en una carne de pecado. La carne de Jesús nunca conoció el pecado. Ciertos cristianos enseñan que Jesús vino en una carne adánica, por su madre. Afirman que Jesús vino en una carne idéntica a la nuestra. La Palabra de Dios dice lo contrario. La concepción fue enteramente milagrosa, pura y sin mancha, ni siquiera el óvulo, era el óvulo de Maria, sino que Jesús había sido concebido en parte de manera humana. La concepción de Jesús fue una obra enteramente sobrenatural desde el principio. Dios su Padre, le formo El mismo un cuerpo absolutamente libre de toda huella de pecado, pero un cuerpo totalmente semejante a nuestro cuerpo. Es así que Jesús pudo manifestar perfectamente la vida divina, una vida perfecta.
Si el Señor Jesús hubiera heredado algo de una naturaleza misma parcialmente carnal. No habría sido el Salvador perfecto que estábamos necesitando. No habría podido rescatarnos.
Entonces Jesús fue absolutamente puro desde su concepción, en una carne semejante a la nuestra, en todo punto, pero sin pecado: El conoció la debilidad, la sed, el hambre, el cansancio pero nunca conoció el pecado ni la enfermedad. Aquellos que enseñan que Jesús experimento todas las enfermedades infantiles, como cualquier ser humano, no entendieron nada, discúlpenme de decirles, de la naturaleza perfecta de Cristo. Siendo que eso significaría que Jesús habría heredado de Su concepción de una naturaleza humana y carnal. Eso es imposible.
Pablo dice:
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Ro. 8: 3- 4
Marchar según el Espíritu, yo repito es marchar en la fe, en la Palabra de Dios, la Palabra eterna. El Espíritu nos manda siempre a la Palabra. Marchar por la carne es marchar es marchar según nuestro corazón y nuestros pensamientos humanos, según lo que los hombres nos dicen o lo que el Diablo nos dice.
Pablo agrega en el verso 10
Pero si Cristo esta en vosotros, el cuerpo en verdad esta muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
Ro. 8: 10
Cuando somos cristianos, tenemos en nosotros el Espíritu Santo, que es la Vida Eterna. El Señor nos dio un espíritu vivo, lleno de la vida de Dios que esta en nosotros, a causa de la justicia que hemos recibido.
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús que mora en nosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Ro. 8: 11
Pablo comienza a decir: el cuerpo en verdad esta muerto a causa del pecado. Todavía tenemos un cuerpo mortal que todavía no es resucitado. Pero el Espíritu que ustedes recibieron de Jesús esta vivo en ustedes, de la vida de Dios. Además tenemos en nosotros el Espíritu Santo.
¿Qué hizo el Espíritu Santo? El resucitó a Jesús de entre los muertos. Cuando yo pienso, me digo: "¡Es extraordinario!" El cuerpo del Señor Jesús estaba muerto durante tres días y tres noches. La circulación de la sangre estaba enteramente parada. Si doctores podían examinarlo y hacerle un electroencefalograma, todo habría sido claro. El diagnóstico habría sido fácil: "¡Este hombre esta muerto!"¡Y el Espíritu Santo de Dios devuelve la vida al cuerpo muerto de Jesús! Todas sus funciones retomaron vida.¡ La vida de resurrección se manifiesta en Su cuerpo físico glorificado y transformado!¡La muerte fue sepultada en la inmortalidad y la resurrección!
Pablo agrega: "Y si el espíritu de aquel que levanto de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levanto de los muertos a Cristo Jesús"
Eso significa dos cosas:
El te va a sanar de tus enfermedades, esperando la resurrección.
Al momento de la resurrección. Te va a dar un cuerpo vivo y glorioso para siempre.
Ya tenemos en nuestro cuerpo el Espíritu Santo de resurrección, que vive en nosotros y quiere darnos toda la fuerza que necesitamos hasta la fuerza de Jesús. Hasta la resurrección. Así mismo en las debilidades, persecución, tribulaciones, prisiones, siempre tendremos, por toda la vida del espíritu Santo que esta en nosotros, la fuerza sobrenatural de cumplir todo lo que Jesús quiere que cumplamos sobre esta tierra, hasta el fin de nuestro peregrinaje.
"El devolverá la vida a nuestro cuerpo mortal" ¿Por qué va a hacerlo? Porque es el Espíritu de Resurrección!, porque Jesús cargo nuestras dolencias y enfermedades exactamente como El cargó nuestros pecados y nuestras iniquidades. Toda nuestra vida pasada fue sepultada en la muerte del Señor Jesús: nuestros pecados, nuestras enfermedades y la misma muerte. Nuestras enfermedades solo son los resultados de la naturaleza de pecado que hemos recibido en nuestro nacimiento, el resultado de los pecados que hemos cometido y los pecados que todos nuestros ancestros han cometido desde Adán y Eva.
A partir del momento donde sabemos que nuestra" vieja naturaleza"fue completamente sepultada en la muerte de Jesús, con el pecado, las enfermedades, la muerte, si confiamos en el Espíritu de Resurrección que habita en nosotros, tenemos la certeza que Dios va a mantenernos en buen estado hasta su regreso. Si caemos enfermos, El Señor dispone para nosotros de una provisión abundante de sanidad, porque El cargó nuestras enfermedades, y quiere sanarnos, como probó en su Palabra y por Su ministerio en la tierra.
¡Cuánta gracia El Señor nos da a volvernos un tabernáculo vivo del Espíritu Santo de Resurrección y de Vida! El Señor proveyó una provisión completa, perfectamente suficiente, para que podamos andar en santidad, todos los días de nuestras vidas, hasta su regreso y para cumplir Su voluntad.
Si confiamos en la obra de Jesús en la Cruz, sabemos que está en Él la solución de todos nuestros problemas, la sanidad a todas nuestras enfermedades, todas nuestras dolencias, y la liberación de todo lo que pesa sobre nuestras vidas. Todo fue cumplido por Jesús en la Cruz! Ese mismo Jesús habita en nosotros por Su Espíritu! Tiene el poder y la voluntad de llenarnos de Su Vida eterna. ¿Vamos a creer para ver que se cumpla?
Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿Hallará fe en la tierra?
Lc. 18:8
La Cruz es un poder. ¡Es el poder de Dios! Es en la Cruz que todo fue cumplido, que todo fue arreglado. ¡Jesús hizo una cruz sobre nuestra vida pasada!
¿El mensaje de la Cruz se va a predicar todavía cuando Jesús vuelva, o será reemplazado por tradiciones y enseñanzas humanas que desfiguran la obra de Jesús, que la deforma y reduce, y que impide al Señor cumplir en nosotros Su voluntad perfecta? La respuesta parece clara, la respuesta ya fue dada por la Palabra de Dios.
A medida que el tiempo del fin se acerca, es claro que el mensaje de la Cruz será menos y cada vez menos predicado en su plenitud. No nos hagamos ilusiones! Vemos alrededor de nosotros. Pablo dijo:
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.
2 Tes. 2: 3
La apostasía ya vino, Satanás sabe que fue completamente derrotado en la Cruz, que toda nuestra vida pasada fue enterrada en la muerte de Jesús, y que hemos recibido por su vida de resurrección, la solución perfecta a todos nuestros problemas. A medida que la apostasía se esparce, el mensaje de la Cruz va ser cada vez más puesto de lado o transformado. Se hace de la Cruz solo una linda señal exterior que se pone sobre las iglesias o alrededor del cuello. El mensaje completo de la cruz será predicado solo en raras ocasiones en los últimos tiempos, porque el Señor mismo dice:
Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mt. 24: 12
Si queremos volver a ver la vida abundante del Señor, debemos volver al mensaje de la Cruz, no solo en nuestra predicación, sino en nuestra vida crucificada de todos los días, por la fe en ese mensaje maravilloso.
Seguidamente voy a citar otros versículos de la Palabra de Dios, que va a esclarecer lo que venimos diciendo y permitirnos entender mejor el mensaje de la Cruz.
Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucito por ellos.
2 Co. 5: 15
Si ya no vivimos para nosotros mismos eso significa que hemos comprendido el mensaje de la Cruz. Ahora vivimos para Jesús ya no vivimos para nosotros mismos, porque hemos comprendido que somos muertos en Cristo. Aquel que murió ya no tiene deseos personales de satisfacer, ni el sentido egoísta seguro. La vida de la carne consiste en tener sentidos egoístas que ya no son según Dios. Si marchamos por el Espíritu vamos a poder discernir cada vez mejor cual es la voluntad de Dios para nosotros, y entrar por la fe, porque esta voluntad es siempre buena para nosotros.
De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.
2 Co. 5: 16
Los discípulos comenzaron conociendo a Cristo según la carne. Lo vieron accionar en el mundo. Ellos tenían de Él un conocimiento exterior. Debemos conocer a Cristo a partir de ahora desde el interior, en nuestro espíritu, por una profunda unión de espíritu en nuestro corazón. Conocer a Cristo según la carne, significa conocerle de manera exterior, como Job que podía decir:
De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.
Job 42: 5
Ya no conocemos a Cristo según la carne, como pueden conocerle los teólogos o aquellos que discuten de Jesús pero sin conocerle.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
2 Co. 5: 17- 18
Todas las cosas son hechas nuevas. Entonces mis amados, ya no arrastren detrás de ustedes sus viejas valijas. ¡Déjalo todo en la consigna de la Historia y de la muerte de Jesús! ¡Déjalos en la tumba de Jesús! Tú eres una nueva creación.
Al conocernos unos a otros, debemos conocernos de manera espiritual. Podemos conocernos de manera carnal y decir, por ejemplo:" ¡Ah, yo le conozco desde hace 20 años, siempre tuvo esta naturaleza!" Si yo me dejo influenciar por una percepción carnal, voy a conocer a esta persona según la carne, pero no voy a ver la nueva naturaleza que Dios creó en ella.
Estamos tan acostumbrados a conocer las personas según la carne. Ya no vemos con los ojos de la fe. Así mismo, aunque nacieron de nuevo, ya no vemos esta nueva naturaleza que Jesús puso en ellos, y que quiere manifestar por la fe en Su Palabra. Debemos ayudarnos mutuamente a tomar conciencia de nuestros problemas y de nuestros defectos, pero también a discernir la obra que Dios está haciendo en nosotros, cuando somos nuevas criaturas en Cristo. ¡Lo que cuenta, es ser una nueva creación en Jesucristo! La vida eterna esta obrando en nosotros, para manifestarnos la naturaleza de Jesús. Ya no debemos conocer a nadie según la carne, pero sí conocerle según el Espíritu.
En la epístola a los Gálatas, Pablo dice:
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.
Gá. 2: 20
La segunda parte de este versículo es muy importante:
Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó así mismo por mí.
Cuando yo sé que fui crucificado en Cristo y con Cristo, yo sé que si vivo, es Cristo que vive en mí. Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me dio su Palabra para revelarme Su voluntad.
Un poco más adelante, en Gálatas 5: 24, Pablo agrega:
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Hemos crucificado la carne, porque sabemos que cuando Cristo fue crucificado, fuimos crucificados con El. El crucificó en El y con El toda nuestra vieja naturaleza carnal, la carne con sus pasiones y sus deseos. Entonces ya no es la carne que debe dominar sobre nuestra vida.
En Colosenses 2, encontramos también un mensaje maravilloso:
Sepultados con El en el bautismo, en el cual fuiste también resucitados con El, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
Col. 2: 12
El bautismo es primero, el bautismo en la muerte de Jesús. Pero también en el bautismo de agua por inmersión, que es un entierro.
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, perdonándoos todos los pecados.
Col. 2: 13
El Señor Jesús hizo morir la muerte. Su muerte nos dio la vida. Por su resurrección y por el triunfo absoluto de la Cruz.
En 1 Pedro 2: 24 como en Isaías 53, los dos aspectos del mensaje de la Cruz son expuestos en un mismo pasaje:
Quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
¿Ve usted como Dios presenta todo el mensaje de la Cruz en un solo versículo maravilloso? ¡Este versículo es glorioso! condensa en pocas palabras toda la obra de la Cruz. Jesucristo cargó nuestros pecados para que estemos muertos al pecado, y que podamos vivir en su justicia.
Al mismo tiempo Jesucristo nos sanó por Sus llagas. Porque Él llevó nuestros pecados, también llevó sus consecuencias: la enfermedad y la muerte.
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
1 Pe. 2: 25
¡Es maravilloso!, un poco más lejos, en el capítulo 4, Pedro dice:
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.
1 Pe. 4: 1
Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.
1 Pe. 4: 2
Estos pasajes pueden ser un poco confusos si no discernimos la Cruz al centro de toda la obra de Cristo.
Cristo sufrió en la carne. No solamente porque Él se encarnó, y vivió como un simple Hombre en medio de nosotros, rechazado y abandonado; pero también porque El sufrió el sufrimiento de la Cruz. Armense del mismo pensamiento. Debemos crucificar nuestro yo y andar en una vida plenamente crucificada." Por tanto aquel que sufrió en la carne termino con el pecado". Si has entendido esto, tú sabes que la crucifixión se hace en el sufrimiento. Cuando tu carne es muerta, tú terminas con el pecado. El pecado ya no reina sobre ti. Tú eres muerto en Cristo y eres una nueva creación en Él. Ya no vives según las codicias de los hombres, sino según la voluntad del Señor.
Pablo dice en 2 Timoteo 2:
Palabra fiel es esta: si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará.
2 Tim. 2: 11- 12
Pablo podría haber dicho esto al presente "Porque somos muertos, vivimos con Él"
Aquellos que son llamados por Jesucristo a reinar con Él, no son solamente aquellos donde los pecados son borrados por la sangre de Jesús. Son aquellos que pasaron efectivamente por la muerte de la Cruz, por el mensaje de la vida crucificado en Cristo, de la muerte de la carne y de la vida de resurrección en Cristo. Si tú has comprendido esto y si tú marchas en la fe en esta Palabra. Tú reinaras con Cristo cuando El vuelva. ¡No solamente reinarás con El, pero Tú serás arrebatado a su encuentro en las nubes!
Si tú no marchas en una vida crucificada, si no has recibido plenamente el mensaje de la Cruz, puede que hagas parte de aquellos que serán salvos, de aquellos por los cuales Pablo dice:
Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien el mismo será salvo, aunque así como por fuego.
1 Co. 3: 15
Pero tú no podrás participar en el reino de Cristo. Solo los vencedores, aquellos que efectivamente pasaron por la Cruz van a reinar sobre las naciones con Cristo.
Nos quedan ciertos puntos a estudiar, en lo que concierne al mensaje de la Cruz:
- La Cruz, el poder de separación:
- Entre nosotros y el mundo
- Entre nosotros y Satanas
- Entre nosotros y la carne
- La Cruz, poder de unión. La verdadera unión para siempre por la Cruz.
- El rol del Espíritu Santo en relación con la Cruz.
- El llamado solemne de Cristo a llevar nuestra Cruz todos los días.
El examen de estos puntos hará el objetivo de los siguientes capítulos.
Oración:
"Señor, mi Padre, quiero que Tu Palabra sea plantada en nuestros corazones, en mi propio corazón y en el de Tus hijos.¡Realmente hay una vida de victoria en Ti! Tú dices que aquellos que reciben tu mensaje ya reinan sobre la tierra en Cristo. Viven una vida de rey sobre la tierra.
Te pido que hagas una obra perfecta en nuestros corazones, de iluminarnos espiritualmente. Ilumina nuestra inteligencia espiritual por Tu Espíritu. Que la maravillosa revelación de lo que somos en Cristo, de lo que hizo por nosotros, de lo que hizo de nosotros en Él, esté siempre plantado en nuestro corazón, Señor! A fin de que en permanencia podamos marchar en esta revelación por Tu Espíritu, en una vida de santidad, de una obediencia perfecta que viene del corazón y de una vida en perfección! Que podamos ser testimonios de tu Gloria, de lo que Tú puedes hacer en la vida de viejos pecadores regenerados por Ti, aunque todavía habitamos en este cuerpo de carne.
Has esta obra en nuestras vidas, Señor, cumple esta obra maravillosa por Tu Espíritu. Que todos aquellos que nos ven puedan ver en nosotros, y glorificarte de verte accionar viviendo en nosotros, porque Tu arreglaste en la Cruz todos los problemas que eran los nuestros!
Señor, te bendigo por Jesús que aceptó subir sobre esa Cruz, y dar Su vida de una vez por todos para arreglar el problema del pecado, de la carne y de la muerte.
Tú eres vivo y ahora Tú vives en nosotros. Te glorifico, yo sé que Tú eres Palabra que es eterna, va a cumplir una obra que nos sobrepasa completamente, pero que nosotros podamos recibir por la fe. Señor, te agradezco de todo mi corazón! Hazlo en la vida de todos Tus hijos, glorifícate en Tu Esposa. Aquella, que Tú preparas para Tu Hijo bien amado, que le reservas para su regreso. Solo Él es digno de recibir esta Esposa sin mancha ni arruga, ni nada parecido! Gracias, porque Tú eliminaste en nuestras vidas, por la Cruz, toda huella de nuestra vieja naturaleza! Bendito seas Tú, en el Nombre de Jesús, mi Padre. Amén!"