A-s003 El poder de la predicación de la Cruz (3/5)
por Henri Viaud-Murat.
Capítulo 3
Usted recuerda lo que ya fue dicho a propósito de los dos aspectos de la Cruz. Les voy a recordar en algunas palabras. Primero Jesús murió por nosotros sobre la Cruz. El llevó nuestros pecados, y nos dio la vida por la fe en Su sangre. Pero también llevó sobre Él, en su muerte, nuestra naturaleza de pecado. Nos hizo morir en la Cruz con El. Cuando El resucitó, nos hizo resucitar en Él y con Él.
Debemos velar en comprender bien toda la doctrina de la Cruz de manera espiritual. Ciertos cristianos no comprenden de manera espiritual. Esto produce desequilibrios en sus vidas. Han quedado a un nivel teológico, intelectual. Vamos a ver cuales son esos desequilibrios, si no comprendemos el mensaje de la Cruz. Debemos comprender como el Señor nos pide en Su Palabra, a fin de poder verdaderamente penetrar en la vida del Espíritu Santo, y no quedarse en la muerte de la carne.
Voy a comenzar leyendo un verso de la primera Epístola a los Tesalonicenses:
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tes. 5: 23
Es muy importante comprender esto. Está escrito que el Dios de paz nos va a santificar. Por otra parte el verso siguiente nos recuerda:
Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. 1 Tes. 5: 24
Es Él quien va a hacer, claro, pero a condición de que guardemos la buena actitud de fe. Entonces es Dios quien va a santificarnos completamente. Pablo habla del espíritu, del alma y del cuerpo. Dice que las tres partes de nuestro ser deben ser guardados irreprochables hasta el fin, hasta la venida de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Usted se da cuenta que "ser irreprochable" significa "ser sin el más mínimo defecto, sin ningún reproche"? Cuando el Señor nos examine, El pueda decir: "¡no tengo nada para reprochar!,¡ no veo nada de mancha, ni arruga, ni el más pequeño detalle que no anda!"¡Todo esto es perfecto! ¿Porqué? ¡Por qué es El quien lo hizo! Si todo está perfecto, ¡fue Dios quien lo hizo!
Pero yo debo dejar a Dios trabajar. Solo puedo lograrlo permaneciendo en la fe. Es Dios quien va a cumplir esta obra perfecta en mí, si yo hago simplemente lo que Dios me pide hacer, es decir creer en su Palabra. Si yo creo en Su Palabra, el poder del Espíritu Santo en mí me va a perfeccionar y santificar enteramente.
Hay que comprender como Dios acciona y como debemos accionar con Él, ya hemos hablado de la muerte de nuestra vieja naturaleza, En Cristo. Quisiera ir un poco más allá en los detalles, para que podamos comprender bien.
Nuestra vieja naturaleza está compuesta de tres partes: espíritu, alma y cuerpo. SI volvemos al principio de la creación cuando el hombre fue creado, él fue creado sin pecado, perfecto. Fue creado, espíritu, alma y cuerpo. Dios primero formó al hombre, un cuerpo con el polvo de la tierra. Luego sopló un aliento de su Espíritu (En Hebreos esta escrito: "Sus Espíritus", la palabra es en plural), en las normas de este cuerpo de arcilla, y el hombre vino a ser un alma viviente. En el texto dice así. Un hombre es un alma viviente, que resulta de la reunión del espíritu con un cuerpo de carne.
Entonces el hombre poseía un cuerpo de carne, hecho a partir del polvo. Nuestra carne esta compuesta de los mismos elementos, aquellos que componen el polvo de la tierra. Cuando Dios sopló su Espíritu en ese cuerpo, el hombre vino a ser alma viviente, una persona viva.
El espíritu, el alma y el cuerpo comenzaron a funcionar.
El espíritu de Adán era sin pecado y su espíritu era realmente lo que venia directamente de la vida de Dios. Dios soplo su Espíritu en Adán. Ese Espíritu hace de Adán un se creado a la imagen del Señor. Es la parte mas poderosa de nuestro ser, porque es ella la que nos pone en contacto directo con Dios y el mundo espiritual.
Cuando el hombre vino a ser alma viviente, estaba equipado de un espíritu que le ponía en contacto con Dios, sin ninguna separación. Todavía no existía pecado, entonces había contacto directo entre Dios y el hombre.
El alma de Adán era la parte de su ser que estaba situado entre el espíritu y el cuerpo. Es importante comprender que el alma es el dominio de la personalidad, del yo, es decir el dominio de mis pensamientos, de mis sentimientos, de mi voluntad. El alma esta compuesta de tres partes importantes: los pensamientos, los sentimientos y la voluntad.
El alma no es visible como el cuerpo físico. Pero el alma tampoco es el espíritu. No hay que confundir esas dos partes de nuestro ser. Muchos cristianos nunca pudieron distinguir el alma del espíritu, sin embargo que los brujos y ocultistas saben muy bien hacer la diferencia.
El alma es algo que está bajo el espíritu. El espíritu es la parte superior de nuestro ser, que nos pone en contacto directamente con Dios y el mundo espiritual. Un contacto verdadero con Dios se puede hacer solo sobre el plano espiritual. Dios es Espíritu y es necesario que aquellos que le adoran le adoren en espíritu y en verdad. Nuestro espíritu fue creado por Dios para ponernos en contacto directo con El.
El alma es el asiento de la personalidad humana. Ella comprende los pensamientos, es decir la inteligencia, la capacidad de reflexionar y de razonar, los sentimientos o las emociones y una tercera parte que es muy importante, la voluntad, es decir el poder de decidir, de aceptar y de rechazar. Usted sabe que el pecado es cometido a partir del momento donde el hombre elige desobedecer. Eva fue la primera que fue seducida. Ella fue engañada por los engaños y las insinuaciones de las serpientes, pero de todas maneras ella decidió desobedecer, porque ella fue engañada. Adán decidió pecar sin haber sido seducido. Su situación es mas grave. En todo caso la voluntad es el órgano que nos permite elegir y decidir.
En fin, nuestro ser comprende el cuerpo físico. Todo el mundo entiende lo que es el cuerpo físico.
Cuando el hombre y la mujer fueron creados, ellos eran perfectos. Adán y Eva disponían de un poder que no podemos imaginar ahora. Todos los animales de la tierra vinieron hacia Adán, y Adán le dio un nombre a cada uno. El fue creado con Eva, para dominar sobre la tierra. Tenían autoridad sobre todo el mundo, animales, plantas, etc. Había verdaderamente un poder que fue completamente perdido después de la caída, a causa del pecado. Hoy día apenas podemos imaginar cuanta era la belleza y el poder de este hombre y esta mujer, antes de haber pecado. En particular, su espíritu en él, con todo el poder que les había sido dado por Dios, eran enteramente libres de manifestar todas sus capacidades. El hombre y la mujer eran de una perfección a la imagen de Dios.
Cuando el pecado fue cometido, el hombre fue cortado espiritualmente de Dios. Dios había dicho:" porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." La muerte es un corte entre Dios y el hombre. La fuente de la vida Eterna fue secada. El hombre entró en la muerte. El pecado llevó al hombre a la muerte. El espíritu del hombre fue cortado de Dios. Entró en un estado de muerte espiritual.
La muerte comenzó a penetrar en el hombre por su espíritu. El cuerpo físico de Adán no conoció inmediatamente la muerte, más de novecientos años mas tarde su cuerpo físico termino por la muerte. Usted ve, fue necesario un cierto tiempo para que la muerte, que había alcanzado el espíritu, termine por tocar el alma y el cuerpo. Adán y Eva habían sido creados inmortales y nunca debían conocer la muerte, en el plan de Dios, mientras no cayeran en desobediencia y pecado.
La muerte entró por el espíritu. Después ella se extendió en todo nuestro ser. Luego el pecado se desenvolvió y la especie humana se degeneró más y más rápido. Usted ve en la Biblia que la duración de la vida de los hombres disminuye constantemente. Ahora, la Biblia anuncia una duración de vida para el hombre de setenta años y para los más vigorosos de ochenta años. ¡Que caída!, ¡siendo que el hombre fue creado para vivir eternamente!
Ahora podemos comprender la parte de la salvación que nos fue adquirida por Jesucristo. Esta salvación nos ofrece una restauración perfecta de lo que Dios había previsto a la creación, es decir un retorno de la vida eterna de Dios en nuestro espíritu, nuestra alma y nuestro cuerpo.
Pero la salvación en Jesucristo también nos permite obtener una bendición mucho más grande que la de Adán y Eva. La resurrección de nuestro cuerpo, que nos fue adquirido por la resurrección de Jesucristo, significa que nuestro cuerpo físico será glorificado a la imagen de Jesús, siendo que el cuerpo físico de Adán y Eva eran tomados del polvo de la tierra.
Tenemos además herencia de la naturaleza misma del Señor Jesús, porque somos predestinados a ser semejantes a El.
Debemos entender bien que la muerte entró en el hombre por su espíritu y después ella se extendió a su alma y a su cuerpo. Cuando el espíritu del hombre estaba en comunión con Dios, el alma, el centro de la personalidad de Adán, estaba al servicio de su espíritu, que estaba en comunión con Dios y le obedecía. Los pensamientos de Adán eran los pensamientos de Dios. No eran pensamientos de rebelión. Los sentimientos de Adán eran los puros sentimientos de Dios y del Señor Jesús: el amor, la paz y la felicidad perfecta. La voluntad de Adán era enteramente libre al servicio del Señor.
Los tres elementos del alma de Adán y Eva, pensamientos, sentimientos y voluntad, estaban llenos de la vida eterna, al servicio de un espíritu en comunión perfecta con Dios. Sus cuerpos físicos antes de la caída, nunca conocieron dolencias ni enfermedades. Era un cuerpo lleno de vida y fuerza, destinados a nunca morir.
Cuando hubo el corte a causa del pecado entre Dios y el hombre, este tuvo que aprender a vivir solo, porque ya no estaba en comunión con Dios. Ya no estaba bajo la protección de Dios y tuvo que asegurar él mismo su protección. El temor entró en su alma. Desde el momento que cometieron el pecado, está escrito en la Biblia que Adán y Eva tuvieron miedo. El miedo entró en ellos. Nunca antes habían conocido el miedo. Ese sentimiento entró en su alma a causa del pecado. Después como sus pensamientos estaban cortados de Dios, tuvieron que comenzar a pensar por ellos mismos, y a organizar ellos mismos su existencia de vida. El hombre continuó utilizando cierto número de maravillosas capacidades que Dios le había dado, pero de una manera independiente. Poco a poco Dios salió de su campo de conciencia y quedó del paraíso terrestre solo un lejano recuerdo.
El pecado también cambio sus sentimientos. El odio, la ira, las codicias y las pasiones, hicieron erupción en sus almas y le dominaron. Su voluntad ya no estaba al servicio libre de Dios, pero sí al servicio del hombre y a sus deseos egoístas. Todo fue así contaminado por el pecado. Las dolencias, la enfermedad y la muerte se manifestaron en el cuerpo y han operado todos los desastres que conocemos.
Y esta herencia de muerte se transmitió a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta nosotros hoy en día. Somos nacidos en el pecado, pero no era así en el principio!
Es por eso que Dios concibió en su corazón el plan maravilloso de la salvación en Jesucristo, que nos anuncia el Evangelio de la Buenas Nuevas.
Cuando un pecador escucha el mensaje del Evangelio, el Espíritu Santo obra inmediatamente para llevarlo al arrepentimiento. Le muestra sus pecados y la necesidad de arrepentirse, es decir abandonar, y la necesidad de entregar su corazón al Señor, para aceptarle como el Salvador y Maestro. Cuando el pecador se arrepiente, cuando él acepta el poder generador de la sangre de Jesús, el Espíritu Santo viene en él y le hace nacer de nuevo.
Este nuevo nacimiento es la obra de Dios. El crea en nosotros un espíritu nuevo, que no tiene nada que ver con el viejo espíritu contaminado por el pecado. Cuando nacimos de nuevo, el Espíritu Santo hace nacer de nuevo nuestro espíritu. La muerte había comenzado por el espíritu del hombre. De la misma manera, la vida eterna comienza por nuestro espíritu
El alma y el cuerpo no han sido nacidos de nuevo luego de este nuevo nacimiento. Solo el espíritu nace de nuevo. El alma y el cuerpo heredan igualmente la salvación, enteramente adquirido para nosotros por Jesucristo. Pero la Manifestación completa de la salvación del alma y del cuerpo no se hace inmediatamente, al nuevo nacimiento del espíritu. Nos es pedido que aprendamos a despojarnos de nuestra vieja naturaleza, a ser renovados en el espíritu de nuestra inteligencia, y a revestirnos del hombre nuevo. Pero es necesario esperar la resurrección de nuestro cuerpo para que podamos entrar plenamente en la herencia de nuestra salvación.
Cuando Cristo murió en la cruz. El tuvo que pagar por nuestros pecados. El castigo que nos da la paz cayó sobre Él y Él conoció la muerte en su cuerpo, sobre el madero de la Cruz, además lo hemos visto, El llevó en Su muerte toda nuestra vieja naturaleza, la antigua naturaleza, compuesta de nuestro espíritu, de nuestra alma y de nuestro cuerpo, y El lo hizo morir en El y con El.
Tres días más tarde de su resurrección, Jesús nos adquirió una nueva naturaleza, destinada a manifestarse plenamente si quedamos en la fe. Esta nueva naturaleza es una nueva creación, que comienza por el espíritu. Después poco a poco la vida de resurrección, que nos fue dada en nuestro espíritu, se transmite a nuestra alma y a nuestro cuerpo, hasta el día de la resurrección donde vamos a ser cambiados en un abrir y cerrar de ojos, y la muerte que todavía acciona en nuestro cuerpo mortal será definitivamente sepultado en la inmortalidad.
Esto nos muestra la importancia fundamental del nuevo nacimiento.
El Cristianismo no es una moral o una religión, pero una Vida en Jesucristo. Si somos nacidos de nuevo, de agua y de Espíritu. Jesús le dijo a Nicodemo, no podemos ver el reino de Dios ni entrar. Somos completamente extranjeros a la vida de Cristo, y estamos siempre en la muerte.
El problema de muchos cristianos es que reciben en su espíritu un verdadero y nuevo nacimiento, una nueva vida que comienza a cambiar todo en ello. Pero no han comprendido que este cambio solo ha tocado su espíritu. Su alma, es decir sus pensamientos, sus sentimientos y su voluntad, todavía son parte de su vieja naturaleza, de la misma manera que su cuerpo, que todavía no se cambió en un cuerpo glorioso. Nuestro corazón es cambiado pero los pensamientos y sentimientos aún no han sido plenamente renovados.
El Espíritu Santo, que habita en nosotros, en nuestro espíritu regenerado, visto desde el interior, poco a poco, se extiende la vida de Cristo en todos los dominios que no fueron cambiados al nuevo nacimiento, es decir en el alma y en el cuerpo.
Dios quiere renovar nuestros pensamientos para renovarlos por los pensamientos de Cristo. El va a trabajar por Su Espíritu y Su Palabra, para enseñarnos otra cosa de lo que sabíamos antes. Nuestra vieja naturaleza carnal estaba llena de pensamientos impuros, de dudas e incredulidad. Por la unción de la Palabra, por el Espíritu Santo que habita en nosotros, y a partir de nuestro espíritu ya regenerado, El Señor va a trabajar en nosotros para cambiarnos desde el interior. Debemos colaborar plenamente con El en esta obra. Tenemos nuestra parte para hacer.
Pablo dice a los Corintios:
Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 2 Co. 10: 5
El Señor nos dice: "Ahora tú eres un nuevo ser. Pero hay en ti partes que necesitan ser renovados, porque la resurrección aún no se manifestó. Tu espíritu fue renacido. Eres llamado a recibir una transformación completa de tu alma y cuerpo a la semejanza completa de Jesús. Te pido que lo creas, y dejame trabajar ahora en tu vida para que a partir de tu espíritu nacido de nuevo, yo pueda cambiar el resto. Quiero que tu espíritu, tu alma y tu cuerpo queden perfectos, a la semejanza de Jesús. A la resurrección, vas a manifestar toda la gloria de Dios en un cuerpo, un alma, un espíritu absolutamente sin pecado"
Nuestros sentimientos también van a ser renovados, y reemplazados por los sentimientos del Señor Jesús. Los sentimientos de odio, de amargura, el celo que reina en nuestro ser carnal van a tener que ser reemplazados por Sus sentimientos, es decir Su amor, Su alegría y Su paz. Son los sentimientos de Jesucristo.
Nuestra voluntad estaba acostumbrada a estar al servicio del yo. Era la voluntad de un hombre no regenerado, al servicio de sus intereses egoístas. Pero nuestra voluntad va a tener que aprender a ponerse enteramente al servicio de Jesús, hasta que podamos decir en permanencia, como Él.
Diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Lc. 22: 42
Nuestro cuerpo también, que es el cuerpo de nuestra humillación, que va a ser transformado en cuerpo glorioso. En esta espera nuestro cuerpo recibe lo que la Biblia llama arras, un adelanto bajo la forma de sanidad y de fuerzas que Dios nos da, gracias a las heridas de Jesús. La resurrección ya esta incluida en la salvación que Jesús nos adquirió, pero esperamos que ella se manifieste. En esta espera Dios nos asegura las arras, un adelanto de la resurrección, bajo la forma de nuevas fuerzas en nuestro cuerpo, de sanidad cuando estamos enfermos, y la salud divina, para poder servir al Señor hasta Su venida y cumplir Sus obras.
¿Usted comprende el trabajo que el Señor esta haciendo? Para cumplir perfectamente en nosotros: El exige de nosotros una fe sin fallas. Todo se hace en nosotros por la fe en El. De hecho, lo hemos leído, El es quien va a hacer si creemos.
Ya sabemos que somos un ser nuevo, una nueva criatura, por nuestro nuevo nacimiento en Cristo. Por más que este ser nuevo todavía no se manifestó, ya poseemos la vida eterna de Dios.
Toda nuestra naturaleza pasada, nuestra "vieja naturaleza" murió en Cristo. Por más que todavía haya cosas que están siendo cambiadas en nuestra alma y nuestro cuerpo, toda nuestra "vieja naturaleza" ya murió en Cristo. El Señor nos dice:"Yo habito en ti para transformar todo lo que queda a transformar, hasta la plena manifestación de mi gloria en ti, es decir la manifestación de la naturaleza misma de Jesús, de toda la plenitud de Dios en ti."
¡Que espléndida es nuestra herencia!
Cuando hablamos de la muerte de nuestra vieja naturaleza, no hay que imaginar que vamos a volvernos completamente pasivos, sin ninguna iniciativa, sin ninguna reacción, porque somos muertos. Esto no significa que ya no tendremos inteligencia propia, ni personalidad, ni sentimientos, y voluntad propia. Al contrario, Jesús quiere manifestar en nosotros un nuevo ser, creado a Su imagen. El quiere restaurar en nosotros una voluntad perfectamente sana, una inteligencia que funciona bien, sentimientos perfectamente bien desarrollados, una personalidad y una individualidad perfectamente formadas, todo eso enteramente al servicio del Señor, en una obediencia perfecta.
En revancha, el diablo quería hacernos temer a un cambio radical producido por el nuevo nacimiento. El nos dice:" atención, si tú debes pasar por la muerte de ti mismo, no va a quedar nada de ti, serás un estropajo que no vale nada, no vas a hacer nada bueno, porque estarás completamente muerto, ya no tendrás iniciativa, es Dios quien va a hacer todo en ti, tú serás una marioneta en las manos de Dios."
Como de costumbre el diablo es un mentiroso y padre de mentiras. Dios no quiere hacer de nosotros marionetas. Quiere seres que estén perfectamente equipados, perfectamente autónomos, bien vivos, pero que eligen libremente de no servir más a sus propios intereses personales, para servir los intereses del Señor.
Dios quiere servirse de nosotros. Para que se sirva de nosotros, es preciso que Su instrumento sea eficaz. Vea la manera como la Biblia fue escrita. Es un buen ejemplo de la manera en que Dios se sirve de los hombres. Todos aquellos que han escrito la Biblia, eran hombres de la misma naturaleza que nosotros. No han escrito la Biblia como robots sin inteligencia. Vemos que cada libro de la Biblia expresa la personalidad de su autor, su manera de ser, su manera de hablar. Juan no habla como Pedro, que no habla como Mateo, etc.…Cada una tenía su manera de escribir. Pero todos eran llenos del Espíritu de Jesús, en el momento que han escrito.
Esto no significa que todo lo que hicieron en sus vidas fue siempre infalible y perfecto. Pero cuando estaban escribiendo la Palabra divina, estaban llenos del Espíritu Santo. Eran ellos quienes escribían. Pero es Dios quien, palabra por palabra, les daba exactamente su mensaje, por Su Espíritu Santo. Al punto que ahora podemos decir que poseemos la Palabra divina con los mínimos detalles
Dios nunca actúa con sus hijos como Satanás hace con los médium. Cuando los últimos interpretan por una "escritura automática" o cuando son motivados por espíritus malos, solo son instrumentos entre las manos de esos espíritus malos. Los escritores de la Biblia, al contrario, eran hombres enteramente dóciles entre las manos de Dios, siempre quedando instrumentos perfectamente activos, con una inteligencia bien formada y sentimientos bien desarrollados. Estaban directamente utilizados por el Espíritu Santo, que cumplía por medio de ellos una obra perfectamente divina, a través de un instrumento perfectamente humano.
Dios hará lo mismo por nosotros, en el momento donde estaremos transformados a la imagen perfecta de Jesús. Así mismo, cuando seamos completamente transformados a la imagen perfecta de Jesús, Dios va a continuar sirviéndose de nosotros, sin sacarnos nuestra personalidad ni nuestra calidad personal. Seremos todos semejantes a la imagen de Jesús, pero todos diferentes. Cada uno tendrá una personalidad propia, personal e individual.
Cada uno de los hijos de Dios son diferentes uno de otro. No somos todos clonados o robots idénticos. Somos todos semejantes a ala imagen de Jesús, es decir llenos del Espíritu Santo, con los sentimientos de Jesús y las capacidades de Jesús. Pero somos todos diferentes. Dios es bastante grande y poderoso para hacer que Sus hijos sean diferentes unos de otros. No hay dos seres humanos que en toda la creación que sean semejantes. Mire dos flores, ellas son parecidas, pero habrá un pequeño detalle mínimo que las diferenciará. Mire dos animales de la misma raza, siempre habrá algo diferente entre ellos.
A Dios le agrada vernos diferentes. El quiere utilizar los instrumentos que tienen cada uno su personalidad e individualidad. Sin embargo todos semejantes a El, y semejantes a Jesús en nuestra calidad, en la manifestación de la naturaleza de Jesús. ¿Todo eso no es maravilloso?
Entonces es necesario que la Cruz haga completamente su obra de muerte en nuestra vieja naturaleza. Debemos ser transformados para ser irreprochables para el día de Cristo. Ser irreprochables no quiere decir ser infalible. La infalibilidad significa que ya no es posible equivocarse, o sea pecar. Dios no dice eso de nosotros en Su Palabra. Ser irreprochable, eso significa que cuando Dios nos examina, El nos ve sin ningún reproche, sin ningún defecto. Podemos llegar a alcanzar este estado, por Su gracia y por la fe. Pero debemos velar y quedarnos y quedarnos en la fe o volveremos a caer en el pecado y la obra de la carne se manifestará de nuevo.
Si quedamos en la fe al Hijo de Dios, el poder del Señor va a estar constantemente en la obra para transformarnos. En cada segundo del día y de la noche, el poder del Señor va a accionar si quedamos en la fe. Nunca debemos decir: "Oh, yo me conozco, siempre fui así, desde hace 10, 20, 60 o 80 años que me conozco, siempre tuve el carácter que tengo! mientras este sobre la tierra, seré el mismo!". Si tu hablas así no hablas por la fe, y te vas a quedar con tus problemas, si tu estas en la fe dirás al contrario: "Yo se quien era antes, pero se que Dios esta en mi. El me prometió en Su Palabra cambiarme, a la medida de la estatura perfecta de Jesús. Yo creo en Él porque es fiel y poderoso. No soy yo quien va a hacer, es Él quien va a hacer si yo creo en Él. Entonces creo que no voy a quedar en la situación donde me encuentro porque tengo la mirada fija en la meta. Es El mi modelo, es El quien me esta transformando. Yo sé que El necesita que yo permanezca en la fe.
El necesita que yo crea que Él es capaz de hacer esta obra extraordinaria en mi. Tengo confianza en El. No voy a quedar en el estado donde me encuentro."
Por más que yo quede una hora más o un minuto, antes del arrebatamiento a la muerte debemos estar seguros que durante esta hora o este minuto, el Espíritu Santo todavía va a obrar para perfeccionarnos. Va a ir hasta el final, si quedamos en la fe, Aleluya!, y cuando nuestros ojos le vean, cuando el va a volver sobre las nubes, vamos a ser enteramente semejantes a Él, porque seremos cambiados en un instante. Todo lo que no es completamente transformado en nosotros, allí, en ese momento lo va a ser, porque quedaremos en la fe!
Lo que nunca debemos olvidar es que nuestro "viejo hombre" ya esta muerto en Cristo: toda nuestra vieja naturaleza, el espíritu, el alma y el cuerpo, todo lo pasado es viejo, encontró la muerte cuando Jesucristo murió sobre la cruz. En Cristo también yo adquirí una nueva naturaleza, por mi nuevo nacimiento: un ser nuevo completo, espíritu alma y cuerpo. Mi espíritu fue renovado a mi nuevo nacimiento. Mi alma esta siendo renovada en sus pensamientos, sentimientos y voluntad. Mi cuerpo, en fin, será cambiado en la resurrección. Pero ya todo fue adquirido por el sacrificio de Jesús. Tengo que interpretar por la fe. Yo soy perfecto en Jesús, en mi espíritu, en mi alma, en mi cuerpo, Jesús es el modelo perfecto y estoy predestinado por el Padre a ser semejante a su Hijo amado. El me manda recibir esta nueva naturaleza por la fe. El Señor comienza por la renovación de mi espíritu, después transforma mi alma y al final mi cuerpo.
Debemos entender bien como la cruz acciona ahora al nivel de nuestra alma y nuestro cuerpo. Les recuerdo que la Palabra de Dios dice:
Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que esta en mis miembros. Ro 7: 23
Hay diferencia entre cuerpo y alma. Los dos todavía son herencia de la vieja naturaleza. Fueron contaminados por el pecado. La carne engloba todo lo que pertenece a la vieja naturaleza. Los pecados del cuerpo son todos los que llamamos" groseros": pecados sexuales, impurezas físicas, pecados de la lengua, glotonería, asesinato, adulterio y todos los pecados que nos rebajan al nivel de las bestias. Los pecados del alma son un poco más sutiles. Pasa al nivel del pensamiento, sentimientos y voluntad, puede que tengan una apariencia menos grosera, no tan de bestias, pero son así mismo obra de la carne. Son pensamientos malos, impuros egoístas, sentimientos que no son de Jesús, voluntad egoísta que esta al servicio de si mismo, que quiere defenderse, justificarse, que busca probar lo que ella es a los otros. Todo esto viene del alma y constituye parte de la vieja naturaleza "carnal".
En el texto griego existen diferentes palabras para designar lo que a menudo es traducido en francés por la misma palabra. Cuando la traducción francesa habla de "carne", ella utiliza la misma palabra por dos palabras griegas diferentes. En griego una designa" la carne del cuerpo" y otra para designar la vida del alma. Estas dos palabras son traducidas a menudo por "la carne". En griego cuerpo es designado por la palabra "sarx", que deriva de la palabra "sarcophage", cofre donde se ponen los cadáveres. Sarcophage en griego significa "come carne".
En griego existe otra palabra para designar alma: "psyche". En castellano numerosas palabras se componen con esta raíz "psyche". También la psicología es el estudio del alma. Pero "sarx" y "psyche", el cuerpo y el alma, constituyen aspectos de nuestra "vieja naturaleza", es decir de la "carne" en el sentido Bíblico, en la cual el pecado reina bajo una forma mas o menos grosera.
Toda nuestra vieja naturaleza fue destruida, eliminado por el sacrificio de Jesús en la cruz. Este cuerpo de pecado fue destruido en la Cruz. Si interpretamos esta magnifica realidad por la fe, y si contemplamos por la fe, todas las obras impuras de la carne clavadas en la Cruz, produciremos las obras correctas y ya no cometeremos más los pecados groseros del cuerpo. Obtendremos una victoria plena sobre el pecado. Ya no va a reinar sobre nosotros, porque venimos a ser esclavos de la justicia, por la fe en La Palabra de Dios.
Ya no practicaríamos el adulterio, ni la glotonería, etc. Pero la obra de la Cruz no se limita a los pecados groseros de la carne. La Cruz también va a ejercer su acción sobre el alma, que también debe ser crucificada. Todo lo que constituía en nuestra vieja naturaleza, malos sentimientos, malos pensamientos y voluntad egoísta al servicio del yo, todo eso también debe pasar por la cruz.
La obra del Espíritu Santo es de iluminar mi inteligencia espiritual para que yo comprenda La Palabra de Dios de manera espiritual. También quiere mostrarme que permanece, se encuentra todavía una parte de mi vieja naturaleza que no ha pasado concretamente por la muerte de la Cruz. El Espíritu Santo nos fue dado para conducirnos a la luz y en la verdad. El Señor nos da el Espíritu Santo para esclarecer y mostrarnos todas las partes de nuestra carne que todavía están vivos, todo lo que, en nuestra vieja naturaleza, todavía no pasó por la Cruz.
Leamos por ejemplo lo que esta escrito a propósito en el capitulo 4 de la epístola a los Hebreos:
Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz,, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien, todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Heb. 4: 12- 13
El Espíritu Santo que esta en nosotros ve el estado en el cual estamos. Todo esta desnudo y descubierto ante sus ojos. El Esta en un buen lugar para conocernos! Quiere enseñarnos a separar el alma del espíritu. Nosotros debemos discernir todo lo que viene del dominio del alma y todo lo que viene del dominio del espíritu. Debemos comprender bien como funciona el alma y el espíritu. La espada del Espíritu debe partir netamente el alma y el espíritu.
Esto no significa que el Señor va a paralizar nuestra alma, es decir impedirnos de pensar, de tener sentimientos y de tener una voluntad propia. Pero por la espada de su Espíritu, La Palabra de Dios, va a enseñarnos a distinguir, en el funcionamiento de nuestro ser interior, todo lo que es carnal y todo lo que es espiritual.
Lo que viene del alma no siempre es malo, si nuestra alma fue purificada y renovada por el Señor cuando el nos transforma, lo que es malo en si, es lo que viene del alma de nuestra vieja naturaleza.
Jesús es perfectamente hombre, El posee alma. Tiene pensamientos, sentimientos y una voluntad. Pero todo es perfectamente sano en El. No es el alma que es mala en sí, pero si el alma carnal, herencia de la vieja naturaleza. Ella es egoísta y centrada en sus propias necesidades. Ella solo piensa en satisfacer a sus intereses, esta llena de incredulidad, de dudas y de pensamientos impuros.
Es por esta razón, que el Señor, por su Espíritu y Su Palabra, cumplen en nosotros una obra de purificación en dos niveles. Me va a revelar todo lo que viene de mi vieja naturaleza. Todo lo que debe ser conducido a la Cruz y puesto a la muerte. El Señor también me va a mostrar la diferencia entre el espíritu y el alma. Es necesario que sea el Espíritu del Señor que dirija mi vida de hijo de Dios. El Espíritu Santo debe accionar para esto desde mi espíritu, a través de mi espíritu. Mi alma ya no debe dirigirme. Es así que podremos discernir de los cristianos espirituales de aquellos que aun se dejan dominar por sus sentimientos o por su alma.
Un cristiano carnal es aquel que se deja, sobre todo, gobernar por su cuerpo y sus sentidos. Se apoya en todo lo que sus sentidos le muestran. Solo cuenta con lo que él ve realmente y lo que escucha, le parece un poco a Tomas cuando dijo:
Pero Tomas, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Jn. 20: 24
Sin embargo este cristiano carnal posee La Palabra, tiene al Espíritu Santo, su espíritu fue renovado por el nuevo nacimiento, pero quedó en el nivel de sus sentidos.
El cristiano controlado por la "psyche" se fue un poco más lejos. Puede ser que el alcanzo a crucificar las acciones de su cuerpo, pero su alma todavía no paso por la cruz. Queda bajo la influencia de sus sentimientos y sus emociones de la vieja naturaleza. Su amor será un amor sentimental: no será el amor del Señor, el amor puro, el amor ágape. Va a tener los pensamientos que todavía son humanos. Se va a apoyar sobre su inteligencia humana. No puede discernir los pensamientos del Señor, porque esta influenciado por los pensamientos humanos que vienen de su alma.
De tales humanos "psicos", por ejemplo, van a organizar una reunión de evangelización teniendo recursos por todos los medios humanos utilizados por el mundo. Ellos organizan la Iglesia del Señor según el modelo humano. Pero no todos fueron conducidos paso a paso por el Espíritu del Señor. Ellos ignoran lo que significa la marcha por el Espíritu. Así el cristiano "psicos" dirigirá toda su vida las actividades de la Iglesia. Ellos serán conducidos por todas las necesidades exteriores que encuentran a su alrededor sin discernir la dirección del Espíritu Santo.
Cuando Pablo quiso ir a Bitinia el Espíritu Santo le detuvo:
Y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se los permitió. Hch. 16: 7
Pablo estaba conducido por su espíritu y no por su alma. El cristiano psyco es un cristiano que queda a nivel de su alma, y que no se familiariza con el dominio espiritual. No es el Espíritu Santo quien le controla plenamente, por el intermediario de su espíritu regenerado.
El hombre espiritual en revancha, fue exhortado por el Señor a discernir bien todo lo que viene de su alma no regenerada, es decir sentimientos humanos, pensamientos humanos y la voluntad humana. El fue entrenado por el Señor a hacer la diferencia entre el alma y el espíritu en el. El Espíritu Santo debe ser el jefe absoluto en nuestras vidas, a partir de nuestro espíritu donde El mora.
Escrito está:
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual esta en vosotros, el cual tenéis en Dios, y que no sois vuestros? 1 Co. 6: 19
Nuestro cuerpo físico es el templo del Espíritu Santo. Pero cuando el Señor viene a morar en nosotros, él viene a habitar en nuestro espíritu, que se encuentra evidentemente en nuestro cuerpo. Dios viene a morar por su Espíritu en nuestro espíritu regenerado. Si El esta efectivamente sobre el trono de nuestra vida, es decir, si nuestra carne no se opone a Su acción, el Señor nos enseñara a entrar directamente en contacto espiritual con El. Si permanecemos en oración y en el deseo ardiente de ser conducidos por el Señor, El nos enseñara a marchar por su Espíritu y por su Palabra.
Poco a poco el Señor va a abrir nuestra inteligencia espiritual. Recibiremos la sabiduría que viene de arriba. Ella pasa por nuestro espíritu. Si hemos aceptado de dejar al Señor conducirnos plenamente en nuestra vida, si nuestro espíritu regenerado es completamente obediente al Señor, la vida del Señor va a pasar por nuestro espíritu, bajar al nivel de nuestra alma, iluminar nuestros pensamientos, sentimientos y nuestra voluntad. Todos los elementos de nuestro ser serán entonces herramientas vivas y poderosas al servicio del Señor. Ya no serán instrumentos autónomos que van a funcionar independientemente de Dios. Van a funcionar bajo la dirección de nuestro espíritu, conducido por el Espíritu Santo.
Debemos bien entender que el espíritu Santo viene a habitar en nuestro espíritu. En esta posición, el quiere restaura la autoridad completa del Señor sobre todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo. Comienza a obrar desde el interior, luego al nivel del alma y del cuerpo.
En cada etapa de nuestra progresión espiritual, El Espíritu Santo ilumina sobre lo que es carnal, sobre lo que proviene de la vieja naturaleza. Hace la luz sobre lo que pertenece al alma y al espíritu. El quiere absolutamente dirigir y conducir nuestra vida, por nuestro espíritu, nuestra alma y nuestro cuerpo. Quiere hacer de nosotros instrumentos puros y perfectos de la obra de Dios sobre la tierra.
Es por eso que escrito está:
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. Ro. 12: 1-2
Y todavía dice:
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Col. 1: 9
A nivel, debemos remarcar algo muy importante. Luego que la caída fue producida, por la desobediencia del hombre, esto aquí fue cortado por Dios. Perdió la comunión espiritual que él tenia con Su creador. Pero el espíritu del hombre guardo el poder que le fue dado. Un espíritu humano es capaz de hacer cosas sorprendentes.
El espíritu del hombre al estar cortado de Dios, hizo al hombre peligroso al ejercer poderes espirituales tan poderosos. Dios entonces puso una protección natural alrededor del espíritu del hombre. El hombre fue cortado del dominio del espíritu, para que el sea impedido de vivir utilizando el poder de su espíritu cortado de Dios. Sino, el estaría en contacto con un montón de espiritas malos, con Satanás y sus demonios. Dios puso un velo entre el hombre y la existencia del poder de su espíritu, para que el no pueda utilizar este poder extraordinario de su espíritu fuera de la voluntad divina.
Naturalmente cuando un hombre nace y crece sobre la tierra, en su carne humana, él no tiene conciencia de que posee un espíritu inteligente de gran capacidad. Esas capacidades son escondidas en Él. Dios en Su Palabra por otra parte, prohíbe al hombre de penetrar en el dominio del Espirita, sin ser conducidos directamente por el Espíritu Santo.
Toda tentativa humana de penetrar ilegalmente en el dominio del espíritu, sin la conducción absoluta del Espíritu Santo, resulta lo que llamamos espiritismo, magia y todos los aspectos de la brujería. El ocultismo es en realidad una penetración en el dominio del espíritu sin el permiso de Dios. Como Dios no dirige esta intrusión, Satanás y sus demonios toman la dirección. Todos aquellos que estuvieron en el ocultismo a un cierto nivel saben que han penetrado en el dominio del espirita. Pero lo que no siempre sabes es que Satanás los dirige.
Todos los esfuerzos de Satanás, desde la caída de Adán, empuja al hombre a violar el territorio prohibido, diciéndoles: "¡Tu tienes un alma, un pensamiento, tu puedes ser muy inteligente, pero no es suficiente! Tienes capacidades que no conoces, que pueden darte un poder extraordinario, debes entrar en ese dominio del espíritu para explorar y utilizar todas esa capacidades, ¡tú serás como un dios!"
Pero todos aquellos que se comprometen en las prácticas espirituales o de ocultismo abren una puerta hacia su espíritu y al dominio espiritual. Pero también entran en contacto directo con demonios y con Satanás, porque hacen algo que es prohibido por Dios. Desarrollan poderes de adivinación, de predicción, conocimientos del pasado, del presente o del porvenir. Pero ellos ignoran la mayor parte del tiempo que dan recursos al poder de sus espíritus, dominados por Satanás. La puerta que han abierto en el dominio espiritual les pone en contacto directo con el espíritu humano, Pero como este no es regenerado por la fe en Jesucristo, y como el hombre hace lo que le es prohibido por Dios, atrae rápidamente a los demonios y al poder de Satanas. Es así como hoy día, hay más y más hombres y mujeres que no conocen a Dios y que penetran sobre el plano espiritual, o sea sobre el plan del ocultismo, de la brujería, de la magia blanca o negra, así mismo del satanismo activo.
Mientras estaba de compras en un gran negocio, pasé por el pasillo de librería. Mi mirada fue hacia el titulo de un libro, y dije:" ¡No es posible!". Retrataba de un libro que explicaba en detalles como salir de su cuerpo, con ejercicios simples y progresivos para poner al lector en contacto con el "poder extraordinario" de su espíritu. ¡Se presenta la atracción extraordinaria de poder viajar libremente en el invisible! ¡Todos, hasta los niños y jóvenes pueden ahora comprar libros y entrenar, en su casa, a salir el espíritu de su propio cuerpo! ¡Les aseguro que van a alcanzar y van a pasearse invisibles, en el dominio espiritual! En la contratapa estaba escrito: "Esto me abre perspectivas que no conozco"
Pero no se dan cuenta que abren así una puerta hacia su espíritu, hacen algo que Dios prohíbe. ¡No dudan que se van a poner en contacto con los demonios, y que su vida futura arriesga de ser destruida y terminar temprano en el infierno!
¡Mis queridos amados, estamos en el tiempo del fin!, vamos a vivir un combate cada vez más intenso. De un lado la Iglesia de Jesús se vuelve más y más espiritual abierto el dominio del espíritu regenerado conducido por el Espíritu Santo, en la obediencia y la santidad. Por el otro lado, La Gran Babilonia se pone en su lugar, con un poder espiritual, por un recurso prohibido al poder del espíritu no regenerado dominado por Satanás.
Solo el Espíritu Santo puede hacernos penetrar, por su iniciativa soberana, n el dominio espiritual. Solo El distribuye, según su voluntad los done espirituales, visiones, palabras de profecías, palabras de sabiduría o de conocimiento. Es entonces el Espíritu Santo a través de nuestro espíritu que nos abre la puerta del espíritu y nos permite recibir los dones espirituales. Esto aquí viene del Espíritu Santo y pasa por nuestro espíritu. En esta posición de sumisión no es peligroso, la condicione es estar realmente y estrictamente dirigidos por el Espíritu Santo.
No nos compete a nosotros el producir visiones. La visualización es una técnica oculta de origen satánica. Las verdaderas visiones nos son dadas por el Señor. Así mismo, en este caso, es peligroso no hacer prueba de gran prudencia, cuando comenzamos a ejercer los dones del Espíritu. Debemos velar y ser humildes en obediencia absoluta y dejar hacer al Señor. El quiere hacernos aprender progresivamente a ser sensibles a la acción de nuestro espíritu, pero el exige que quedemos bajo el control absoluto de su Espíritu y Su Palabra.
El Señor desea restaurar en nosotros el control de todo nuestro ser por nuestro espíritu regenerado. Pero ese control debe operarse bajo la dirección absoluta del Espíritu Santo, que vino a morar en nuestro espiritú. Entonces podemos evitar el gran peligro del ejercicio autónomo del poder de nuestro espíritu, es lo que sería puro ocultismo. Cuando nuestro corazón fue tocado por el amor del Señor, cuando dejamos a la Cruz hacer su obra en todo nuestro ser quedaremos postrados delante del Señor, para obedecerle de todo nuestro corazón. Podemos entonces sin peligros para nosotros y para los otros, ser instrumentos espirituales, poderosos en las manos del Señor. Aquellos que penetran de una manera imprudente en el dominio del espíritu, sin ser enteramente conducidos por el espirita santo corren un riesgo muy grande.
El "avivamiento" de Toronto, al cual hemos asistido recientemente, me condujo a pensar y orar. Dije al Señor: "Señor, no tengo la paz con respecto a este acontecimiento. Siento que hay una seducción, que es muy poderosa" yo creo que el Señor me reveló la verdad a este acontecimiento. No voy a decir que mas allá de que todo lo que se produjo en ese movimiento era enteramente y exclusivamente de Satanas. Yo creo que aquí y allá, el Espíritu Santo pudo estar en la obra en los corazones. Pero como la mayor parte de los cristianos son ignorantes de las cosas espirituales, como a menudo les falta discernimiento espiritual, tienen tendencia a actuar imprudentemente y dejar penetrar en ellos influencias espirituales que no son nada divino. ¿Acaso Satanás no busca presentarse como ángel de luz?
Cuando somos del "psyche" o carnales, cuando no tenemos suficiente discernimiento espiritual, no nos damos cuenta que toda la acción del Espíritu de Dios también es un momento muy favorable para la intervención de los demonios. Yo creo que los demonios han comenzado a accionar en muchos que recibieron la visita del Señor, para contrarrestar la acción del Espíritu, y hacen creer que ciertas manifestaciones vienen de Dios, siendo que ellas vienen de Satanas o de la carne o de los dos. En ese caso los cristianos han abierto la puerta a la seducción y a toda y a toda una serie de manifestaciones que ya no tenían nada que ver con lo divino. Cuando Dios se manifiesta y nos abre el dominio del espíritu, cuando el Espíritu Santo controla las cosas, todo pasa en orden y paz.
El apóstol Juan como Daniel y tantos otros en la Biblia, se pusieron a temblar delante de la manifestación de Dios, y se han caído sin fuerzas, de cara a tierra. Pero nosotros no vemos en ninguna parte esas manifestaciones histéricas que se han atribuido erróneamente a la unción del Espíritu Santo.
Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre la palma de mis manos. Dn. 10: 10
En ninguna parte de la Biblia vemos esos desenfrenos psíquicos, emocionales y demoníacos que pudimos ver en esas manifestaciones llamadas "avivamientos" extraordinarias que todos atribuyeron a la unción del Espíritu Santo ¡ no, todo esto no es del Señor!
Cuando el Señor se manifiesta, nuestro espíritu debe espiritualmente sentir Su presencia. Nuestros sentidos del "psyche" no están necesariamente implicados. Cuando la presencia de Dios se manifieste, solo podemos hacer como Daniel, Juan y todos los otros. Nos hacemos tan pequeños delante del Señor, por más que estemos llenos de amor por Él. Realizamos que Él está aquí, comprendemos quien es Él, y lo que El cumplió en Su gracia. Nos postramos, le adoramos y esperamos Sus instrucciones, Así mismo llegamos a temblar y ser privados de toda fuerza, porque el eterno Dios se esta manifestando, nunca estas manifestaciones deben llevarnos a desenfrenos espantosos que podemos ver producirse libremente.
Realmente se trata de una seducción extraordinaria. Ella demuestra que los cristianos ya no están acostumbrados a discernir las cosas del espíritu de las cosas de la carne, a distinguir las manifestaciones de Dios de lo que es de Satanás, para poder comportarse como el Espíritu Santo quiere. Esos avivamientos son falsos. No es el avivamiento que el Señor quiere.
Un verdadero avivamiento de Dios comienza por la predicación de la Cruz y continúa por la unción del Espíritu Santo para confirmar Su Palabra. Para que haya un verdadero avivamiento, primero tiene que haber una total consagración de todo nuestro ser al Señor, un don de nosotros mismos, completo. Pero eso no es suficiente. Podemos ser totalmente consagrados al Señor, pero, al mismo tiempo, seducidos, siendo que también Satanás viene a seducir a aquellos que son consagrados. Para evitar ser seducidos es necesario tener un amor profundo de la verdad. Hay que tener una meditación permanente y regular de la Palabra del Señor, en un espíritu de oración. Es esta Palabra que nos va a cuidar, Jesús dijo:
Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. Ap. 3: 10
El texto original en realidad dice: "Yo también los guardaré en la hora de la prueba…" Usted ve que el hecho de guardar Su Palabra va a permitir al Señor de preservarnos de la gran seducción de los últimos tiempos, que viene sobre el mundo entero. Entonces meditemos sin cesar esta Palabra, en un espíritu de oración, diciendo: "¡Señor, has descender Tu Palabra en mi corazón! ¡Abre mi inteligencia espiritual a las maravillas de Tu Palabra, ella va a producir la fe en mi y voy a entrar en tus planes perfectos para mí!"
Debemos no solamente leer Su Palabra, también meditar en la oración. ¡Como centro de la Palabra figura el majestuoso Mensaje de la Cruz, poder de Dios para nosotros que creemos!
La Cruz debe cumplir en todo nuestro ser una obra permanente y cotidiana. Jesús dijo a sus discípulos:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Mt. 16: 24
Es por eso la importancia de comprender que el trabajo de la Cruz se hace en nosotros por la fe en la obra del Señor. El todo cumplió por nosotros, y obra actualmente en nosotros para poner a muerte todo lo que es carnal y psyco, todo lo que viene de nuestra vieja naturaleza. Es una obra que El quiere cumplir como respuesta de nuestra fe en Su Palabra. El Señor Jesús, El mismo es el autor de nuestra fe y aquel que lleva a la perfección. La fe es un don de Dios. Como Dios no hace excepción de personas, El esta preparado para dar la fe a cualquiera que le pida. No tenemos entonces ninguna excusa de no creer a lo que El dice.
Nuestra fe pone en acción la Ley del Espíritu de vida, quien trabaja en nosotros, en nuestro espíritu, para anular la ley de la muerte y del pecado. Es muy importante comprender que debemos quedar a cada instante sobre el terreno de la fe, en Romanos 8 dice:
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Ro. 8: 2
Pablo habla en pasado. Eso quiere decir que es algo que ya se cumplió. Nuestra vieja naturaleza fue crucificada en Jesús. Yo fui liberado de su yugo. La Ley del pecado y de la muerte trabaja en mi vieja naturaleza. Mientras que la ley del Espíritu de vida, en mi nueva naturaleza.
Mi espíritu, donde mora el Espíritu Santo, esta sometido a una ley, que se llama la ley del espíritu de vida en Jesucristo. Es el Espíritu Santo quien da la vida. Esta vida es una vida de resurrección. Todo el trabajo de santificación del Señor se hace por medio de la ley del espíritu de vida que acciona en mí, a partir del momento en que yo creo. Es este mismo Espíritu, quien resucito a Jesús de entre los muertos, quien también nos resucitará, cuando Jesús vuelva.
Por la fe en la Palabra de Dios, ponemos en acción en nosotros la ley del espíritu de vida, que es mucho más poderoso que la ley que trabaja en nuestra vieja naturaleza. Pero porque yo no estoy resucitado, todavía poseo un cuerpo y un alma que todavía no son plenamente renovados, por más que sean muertos en Cristo. Para que nuestro cuerpo y nuestra alma vengan a ser obedientes del espíritu, tenemos que permanecer en la fe. Nuestra fe es como el motor de la ley del espíritu de vida.
Si dejamos el dominio de la fe, vamos a volver a caer en seguida en la carne, bajo el dominio de la ley del pecado y de la muerte. Para permanecer en la fe, debemos mantener los ojos en el Señor Jesús, y guardar Su Palabra en nuestros corazones.
Para ilustrar la acción de las dos leyes, me gusta citar el ejemplo de Pedro caminando sobre el agua. Cuando Jesús camino sobre el agua del lago Genesaret, fue llevado por la ley del espíritu de vida. Esta ley del espíritu de vida le permitía anular la ley terrestre de gravedad, y poder así caminar sobre el agua.
El era perfectamente hombre y perfectamente Dios. Caminar sobre el agua, no es normal para un hombre. Normalmente sobre nuestra tierra, quien quiera caminar sobre el agua debe hundirse, porque la ley de gravedad le lleva hacia abajo.
Pero hay otra ley, mas fuerte que la ley de la gravedad, la ley del espíritu de vida, que hacia caminar a Jesús sobre el agua. Cuando Pedro vio a Señor, el dijo:
Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Mt. 14: 28
Y Jesús solamente pronunció una palabra:
Y el dijo: Ven. Mt.14: 29
Esa simple palabra era una Palabra de Dios: "¡Ven!" Era una palabra poderosa, que era espíritu y vida. Pedro cuando el escuchó esta palabra, habrá dicho: "Mi maestro habló, yo puedo ir tranquilamente" El dejo el paso libre mientras tenia los ojos fijos en Jesús y sobre Su Palabra, la ley del espíritu de vida en el anulo la ley de la gravedad, es decir la ley del pecado y de la muerte:…Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Mt. 14: 29
¡El caminó sobre las aguas, hizo algo naturalmente imposible! Para continuar caminando sobre las aguas, tenia que fijar sus ojos constantemente sobre Jesús y guardar constantemente en su corazón la Palabra de Jesús: "Ven"sin embargo, en un momento dado, él alejó sus ojos de Jesús. Se acordó que había una tempestad. Entonces habrá dicho allí: "Pero, ¿que estoy haciendo aquí?"El temor y la duda enseguida le invadieron y comenzó a hundirse.
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Mt. 14: 30
La ley de la muerte estaba siempre allí, pronto para accionar, pero estaba anulado por la ley del espíritu de vida, que es más fuerte. La ley del espíritu de vida estaba accionando mientras que Pedro estaba en la fe en Jesús, mientras fijaba los ojos sobre El y su Palabra.
Entonces Pedro tuvo un buen reflejo:
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendió la mano, asió de él, y le dijo: ¡hombre de poca fe! Mt. 14: 30- 31
Es exactamente igual por esta palabra que nos dice:
Sabiendo esto, que nuestro viejo fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado. Ro. 6: 6
Esta Palabra es tan poderosa como la Palabra de Jesús: "Ven" ¡Esas palabras tienen el mismo origen divino! Es exactamente como si Jesús se muestra nosotros, y nos dice. "Mi amado, tu vieja naturaleza de pecado murió conmigo cuando morí en la cruz. Yo te di una nueva naturaleza por mi resurrección. Si tú crees yo afirmo que estoy trabajando en ti para manifestar esta nueva naturaleza. Quiero hacerte semejante a mí Entonces ven, y caminar conmigo sobre las aguas, por la fe. Quiero hacer milagros, en tu cuerpo actual, por la ley del espíritu de vida que acciona en ti por mi Espíritu"
Mientras estas Palabras estén en nuestros corazones y nuestros ojos fijos en Jesús, la ley del espíritu de vida va a manifestar perfectamente la obra de Jesús en nosotros. La ley del espíritu de vida va a transformarnos, y darnos los pensamientos y los sentimientos de Cristo. ¡Ella va a cumplir milagros en permanencia! ¿Hay mayor milagro que el de remplazar toda mi vieja naturaleza carnal por una naturaleza espiritual totalmente nueva, a la imagen de Jesús?
Solo Dios puede cumplir el milagro del nuevo nacimiento. El hace accionar la ley del espíritu de vida, dándome un espíritu nuevo. A partir de este espíritu nuevo, el Señor comienza a cambiar todo en mí. A pesar de que mi cuerpo todavía no resucito, el Espíritu de resurrección, que resucito a Jesús de entre los muertos, le va a devolver la vida, a pesar de la dificultad de que cosas deben desaparecer de mi alma, ella será renovada por el Espíritu y la Palabra.
Para que la ley del espíritu de vida accione con poder en mi, yo necesito tener constantemente los ojos en Jesús. Necesito guardar Su Palabra en mi corazón y creer lo que Él dice.
Imagine que Pedro examina la situación desde el punto de vista humano, y haya dicho: "Yo soy un especialista de la pesca, sé bien que, ¡cuando intentamos caminar sobre el agua, nos hundimos!" Razonando por su inteligencia humana, habría dejado el dominio del espíritu. Si el hubiera comenzado a razonar, a hacer lindos razonamientos teológicos, ¡nunca hubiera caminado sobre las aguas! El aceptó simplemente creer esta locura de la predicación de Jesús. Era una locura a los ojos de los hombres, solo de escuchar a alguien decir: "Ven, camina sobre las aguas". Muchos incrédulos habrían dicho:" ¿Tú crees que eso es suficiente para caminar sobre las aguas? ¡Toda mi vida pasada me dice que eso no funciona!"
Cuántos cristianos se privan así de la herencia de Jesucristo, porque sus pensamientos humanos, controlados por la ley del pecado y de la muerte, se oponen victoriosamente, en su inteligencia a las palabras de Cristo, ¡que son Espíritu de Vida!
Escrito está:
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para el son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Co. 2: 14
Nunca debemos aplicar nuestros razonamientos humanos a la Palabra de Dios ¡Simplemente creamos! Entonces Dios cumplirá lo que prometió:
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará 1 Tes.5: 23- 24
¡Es El quien va a hacer! Pero no va a ser de cualquier forma. No se cumplirá si no creemos en la Palabra del Señor. Somos destinados a ser semejantes a la imagen perfecta de Jesucristo. Creamos. Puede ser que pensemos que va a ser una carga difícil, aun imposible, porque nos conocemos y conocemos nuestra vida pasada.
No tenemos el derecho de pensar eso, porque el Señor Jesús que nos conoce mucho mejor que nosotros mismos, decidió cambiarnos. ¡El tiene el poder para cambiarnos y lo hará si creemos! Ya hizo perecer toda nuestra vieja naturaleza en la Cruz. ¡Ella esta muerta! pongámonos delante de Su Palabra, delante de la maravillosa obra cumplida por el Señor Jesús, ¡y creamos!
¡Hagas lo que hagas, cree! ¡Cuando veas la tentación venir, cree! Cuando ves que la tempestad y las aguas se agitan, continúa mirando a Jesús y di: "¡Porque El me dijo, yo avanzo, y camino sobre las aguas con El!"
¿Comprende usted que debemos permanecer en esta actitud de fe a cada segundo que pasa? ¿Comprende usted porque el Señor nos pide de llevar nuestra cruz cada día? Eso quiere decir que debemos creer, caminar por la fe, a cada instante de nuestra vida. Y es esta fe, ejercida a cada instante, que nos permite caminar sobre las aguas y ver las cosas de Dios que se cumplen en nosotros.
Pero si abandonamos este nivel espiritual, si dejamos que la duda y el temor nos invada, si dejamos que nuestra alma y nuestra inteligencia humana nos gobierne, si fijamos los ojos sobre las circunstancias, si escuchamos lo que nos dicen nuestros sentidos, ¡nos hundiremos!
Seamos como Noé, que era fiel y justo, único entre os hombres de su generación. El tenía los ojos fijos en Su Señor. El permaneció fiel. Sin embargo, en su época, "La maldad de los hombres era grande sobre la tierra, y los pensamientos de sus corazones iban cada día únicamente hacia el mal" Noe era el único justo de su tiempo, y es gracias a él que su familia fue salva. Seamos como Noe. Podemos ser en el lugar que estamos los únicos en fijar los ojos en Jesús. Si comenzamos a escuchar cristianos incrédulos, los cristianos psyco, los cristianos carnales, cuando nos dicen: "¡Es una locura hacer lo que haces! ¡Sé prudente! ¡Se un poco inteligente! Si piensas ¡tú veras que no funciona!" de tales palabras sin duda la buena psicología humana, pero ella no procede de la fe.
Pienso entonces que usted entendió que la vida crucificada no consiste en estar inerte y paralizado! Es la vida abundante de Cristo que se manifiesta en una naturaleza enteramente transformada. No es pasividad es una gran actividad, pero purificada por la sangre de Jesús y por Su Palabra. No tenga miedo de volverse una marioneta, cuando vive la vida crucificado. Al contrario, toda la vida abundante de Jesús va a poder manifestarse en usted, por que lo que le impedía de manifestarse, es decir la carne, desapareció. Ella fue puesta a muerte en la Cruz.
Muchos cristianos hoy día son muy pasivos. Siempre esperan que algo pase. Pero no esperan en la fe. Siendo que la verdadera fe siempre es seguida de obras correspondientes, Satanas esta golpeándonos de todos lados y nos quedamos pasivos. ¿Que esperamos? Jesús nos dice: "¡No te quedes en este estado de pasividad y de espera,¡ levántate, porque yo te ordeno, Yo todo cumplí! Toma por la fe el regalo que te doy: una nueva vida en mí. Tú eres muerto en mí, resucitado en mí. Yo te lleno de mi fuerza, de mi poder de mi vida, de mi fe. Levántate para cumplir mis obras, allí donde yo te puse!"
Para comenzar se puede tratar de todas obras pequeñas, que va a consistir de testimoniar de Jesús a las personas que están alrededor de ti en tu barrio, a interceder por ellas, o a manifestarles el carácter de Cristo. También se puede tratar de cumplir grandes obras mundiales. Puede ser que estas llamado para ir al otro lado de la tierra para conducir as millones de almas a Jesús. El es soberano en tu vida. Pero en todo caso, el Señor te va a pedir de ser fiel y de caminar en la fe en el Hijo de Dios. El reservó para ti buenas actividades espirituales, la oración, la meditación de Su Palabra, el testimonio, etc. Todas esas cosas hacen parte de las obras de Jesús. Es Él quien va a cumplir Su Obra en ti. No tengas miedo, y nos diga: "Nunca voy a conseguir, es muy duro Señor"Tienes razón de decir que no es con tus propias fuerzas que vas a alcanzar el objetivo.
Es Jesús en ti quien va a conducirte sobre la roca que tú puedes alcanzar. ¡Es su poder de vida quien te va a animar! El apóstol Pablo recorrió a pie la mayor parte del tiempo casi todo el territorio del mediterráneo para anunciar el Evangelio, siendo que ya no era joven. Pero él pudo decir:
Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Col. 1: 29
Acepta lo que el Señor te dice: él quiere hacer de ti una criatura maravillosa. Ya estas formado en Cristo quien vive en ti. Decide creer. Toma para ti y dile: "¡Señor ahora te dejo accionar, yo creo que ya estas haciendo en mi un trabajo maravilloso!"¡Aleluya!
Oración
"Señor yo te bendigo porque tú has hecho de nosotros criaturas maravillosas. Sabemos que el Señor había destruido todo. Pero Tú, Tú estas cumpliendo una obra maravillosa. No solamente una obra de restauración, pero Tú quieres hacernos crecer hasta la perfección, a la medida de la estatura perfecta de Jesús. ¡Te pido que tu Palabra penetre y quede en nuestros corazones! Que el enemigo no venga a llenar, pero que Ella este plantando en nuestros corazones y que lleve fruto hasta el día de Cristo. Continúa día tras día a hacer en nuestras vidas esta obra que Tú has comenzado. Condúcenos a la perfección. Enséñanos a distinguir entre la vieja naturaleza y la nueva, entre el alma y el espíritu. Danos más de Tu luz en nuestros corazones y en nuestras vidas. Has brillar una luz abundante, por Tu Espíritu llénanos de la luz de arriba. De tu sabiduría de lo alto, que es pura y maravillosa. Que nuestros ojos espirituales sean abiertos, que nuestra inteligencia sea iluminada, y que siempre podamos contemplar mejor la maravillosa obra de Jesús. Para tu gloria. Te agradezco mi Padre, en el Nombre de Jesús, ¡Amen!